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viernes, 5 de febrero de 2016

Alumnado de 1º de ESO nos cuenta sus experiencias (tercera entrega)

Parvulario

Recuerdo vagamente, despertarme y desayunar en el salón, leche con galletas, mmm… qué rico.

Me encantaba ir a la guardería, ya que, básicamente, no hacíamos nada, solo jugábamos y nos divertíamos. No teníamos miedo. Tal vez, de la oscuridad o del pasillo de casa, pero, ¡bah!, eso son tonterías. Ahora tenemos miedo, vivimos en un mundo lleno de miedo.  Miedo a una tormenta en el mar, a crecer, a no ser aceptado, tenemos miedo de la caída, mientras no disfrutamos del vuelo, miedo al “que dirán”. Vivimos en una cárcel constante, la que hace unos años no existía. Una cárcel de la que nos tenemos que liberar. Tengo miedo de las guerras. Antes ignorábamos eso, nos daba miedo de que se nos cayera el castillo de arena. Pero la vida sigue, ¿no? Y seguimos siendo felices en nuestra cárcel rutinaria, que parece, y puede que sea segura, que nos resguarda de la libertad. Supongo que algunos preferimos escapar, o luchar por escapar de esa cárcel, y otros prefieren quedarse allí.  Pero eso es relativo.

“Vamos a bailar en plena calle, porque todos queremos eso. Vamos a dar abrazos como si nada, a todos nos gusta que nos abracen. Vamos a divertirnos, ¿a quién no le gusta divertirse? Vamos a cantar, aunque cantemos mal, todos cantamos en la ducha, ¿Por qué aquí no? Vamos a hacer más de  eso que nos gusta. Vamos a creer y a hacer realidad los sueños, no las pesadillas. Vamos a conseguir nuestros propósitos. Vamos a sonreír un poco, que es gratis, Vamos a creer en la bondad de la gente, sin abusar de ella. Vamos a querernos, porque valemos mucho. Vamos a llorar y reír lo que haga falta. Vamos a sentir. Vamos a saber decidir. Vamos a hacer de todo, menos sufrir. Vamos a vivir. Porque, al fin y al cabo, a todos nos gusta eso.”

Aún me acuerdo de algunos de mis amigos, de hecho, aún conservo algunos. Me acuerdo del lugar, era grande y con muchos juguetes y una piscina de bolas. Hacíamos manualidades y juegos. Era lo mejor.

Después empezamos el cole, y nos separaron. Empecé en el Quiri, y acabé allí, claro. Mi madre dice que nunca paraba de reír. Que casi nunca lloraba. También me gustaba el cole, no me solía quejar.

Y bueno, me acuerdo básicamente de todo. Como cuando el tejado del polideportivo salió disparado por el viento, y chocó contra nuestra ventana, nos asustamos mucho.

Bueno, ya no me enrollo más, os imagináis cómo sigue, ¿no?

               Eugenia García Cuesta. 1B



MI ESCAPARATE FAVORITO

     Yo no era una niña que se parara mucho a mirar los escaparates,porque cuando mis padres entraban a una tienda,eran capaces de estar allí tres horas sin parar y para una niña pequeña,estar tanto tiempo metida en aquel lugar,sin que le compren nada a ella,es un completo aburrimiento,así que,cuando yo veía un escaparate,no me quedaba allí por nada del mundo,yo huía para que no entraran al mundo de la compra.
     Solamente me quedaba mirando a una única tienda,la cual sabía perfectamente que mis padres no iban a entrar.Ese paraíso era la tienda Disney,situada en Parque Principado.Iba muchas veces  con ellos a este centro comercial (muy a mi pesar),lo único que me consolaba era este lugar que se encontraba en una esquina de este establecimiento.Cuando  mis padres me decían:"Hoy vamos a ir a Parque Principado",yo al principio decía:"Joo,mamá,¿no podemos ir otro día?",pero luego pensaba en la tienda Disney y exclamando,le dije a mi madre:"Uy,que tonta soy mamá,si allí está la tienda Disney".
     La tienda era enorme,antes,las paredes estaban cubiertas de un color rojo con purpurina,con un montón de pósters de muchos personajes Disney:princesas,Mickey y Minnie Mouse,Nemo...Había gran cantidad de cosas como tazas,vestidos,juguetes,gafas de sol,disfraces...
     Siempre intentaba convencer a mis padres de que me regalaran una muñeca,pero fue un intento fallido,porque,lo único que conseguí,fueron unas gafas de sol de Minnie Mouse.Yo me di por satisfecha,porque,si soy sincera,todo estaba muy caro y lo único barato eran las gafas o una taza,pero,como yo era y soy un desastre y mi madre sabía que a los dos días la iba a romper,escogió la otra opción.Salí toda feliz y contenta de la tienda,pero,aquello de no comprar la taza no sirvió de mucho,porque a la semana siguiente,las gafas se me cayeron al suelo y me quedé sin ellas.

             ALBA RODRÍGUEZ



MIS VACACIONES

      Como todos los años mi familia y yo vamos a pasar las vacaciones de Navidad a Vigo.

     Salimos de Avilés el 30 de diciembre temprano. Como el viaje en coche dura 4 hora y media me llevo unos cascos para escuchar música y no aburrirme.

     Allí, dormimos en casa de mis abuelos, el mismo sitio donde al día siguiente disfrutamos toda la familia junta de la cena de Nochevieja que preparó mi abuela. A la hora de las uvas, como a los niños no nos gustan, comemos conguitos o lacasitos; y como nosotros no estamos allí en Navidad ni en Reyes nos dan los regalos después de las uvas.

    En los siguientes días yo juego con mis primas. Un día fuimos a Combarro, que es un pueblo marinero de Pontevedra, muy famoso por sus hórreos, allí pasamos casi todo el día y, al volver a Vigo, visitamos la ciudad de Pontevedra, los dos sitios eran muy bonitos.

    Como casi todos los días llovía, apenas pudimos salir de casa.

    El día 3 de enero volvimos a Avilés, durante el viaje llovía y hacía viento así que nos lo tomamos con más calma, como en el de ida yo fui escuchando música. Fueron unas vacaciones cortas pero divertidas. Cuando llegamos a Avilés lo primero que hice fue tumbarme en la cama porque estaba muy cansado.


ANTONIO MARTÍN QUIÑONES 1ºC



MI FAMILIA

      Soy Paula y os voy a hablar de mi familia.
   Mi madre nació en Gijón el 1 de febrero de 1972. Vivió en Llaranes con sus padres, Carmen y Jose y con sus dos hermanos. Ella era la mediana hasta que tuvo 14 años. Después se mudarron a la avenida de Lugo (Avilés). Una vez en Avilés fue al I.E.S Carreño Miranda, donde conoció a mi padre.
   Mi padre, Javier nació el 26 de mayo del 1972. Vivió en Avilés desde que nació. Fue al colegio del San Fernando y después al I.E.S Carreño Miranda. Donde conoció a mi madre y el en 2000 se casaron en la iglesia de Sabugo y después de 3 años nací yo, el 8 de julio de 2003.
  Yo me llamo Paula. Vivo en Avilés desde que nací en la calle Sevaro Ochoa. Fui al colegio público Quirinal y ahora estoy en primero de la E.S.O en el I.E.S Numero 5. Después de dos años y medio de que yo naciese nació mi hermano.
   Mi hermano se llama Jairo, nació el 11 de enero de 2006. Ahora esta en mi antiguo colegio el Quirinal y cumplió hace poco 10 años.
   Y esta es mi familia más cercana.

                    PAULA LÓPEZ GARCÍA   1ºC



PRIMER DÍA EN LA ESCUELA

  En este capítulo voy a hablaros de mis primeros días en la escuela. Creo que empezaré a hablaros de la guardería. Aunque parezca raro, recuerdo muchas cosas de esos días, con dos o tres años. Yo iba a Temis, era una casona restaurada, con un gran jardín. Nada más entrar por la puerta había una casita a nuestra medida. Tenía una cama, una cocinita, un sillón y, una mesa con tacitas. Cuando entraba, antes de ir a clase siempre me metía en la casita y, cuando tenía sueño, me echaba en la cama. Eso duraba unos diez segundos, porque cuando llegaba mi profe se asomaba a la ventanita y decía “Aurora, venga, a clase”.

    Recuerdo que había unas escaleras pegadas a la pared, con barandillas muy,muy altas, o al mkenos eso me lo parecía a mí, eran marrón oscuro. Mi clase tenía mesas redondas y sillas pequeñitas, todas amarillas por arriba y verdes por debajo. Las paredes estaban siempre decoradas por nuestros dibujos. Aún tengo los cuadernillos y trabajos de allí, todos con plastilina y pintura de dedos.

    Me gustaba mucho el patio. Tenía casitas, sillitas, árboles, una piscina de arena,… Todo eso era un prado. Tengo una anécdota,en la que puede que vosotros os riáis, pero a mí ese día no me hizo mucha gracia. Podéis reíros, no os culpo porque yo ahora también me rio. Jajaja:

Estaba yo en la casita al lado del árbol que tanto me gustaba, y, de repente vi una silla de madera, que siempre estaba ocupada por otros niños, corrí hacia ella, ¡LA HABÍA CONSEGUIDO!, la llevé justo donde estaban las profesoras y la coloqué delante de ellas. Cuando me iba a sentar, vino un niño que la echó hacia detrás para sentarse él y me caí de culo en el prado, no me hice daño pero me acuerdo de que las dos profesoras que estaban de guardia se rieron de mí. La verdad es que me dio igual, me levanté y me fui a jugar a la piscina de arena.

     Ahora me toca hablar del cole. De este también me acuerdo bastante. Estaba algo nerviosa porque no conocía a nadie. Nada más llegar vi a unos cuantos niños con el mandilón azul; me miré el mio, era rojo y entendí que no eran de mi grupo. Eso, y que mi madre siguió caminando conmigo de la mano. Luego vi a los de mandilón verde. Esos tampoco eran de mi clase. Me quedé mirándolos mientras seguía caminando. Estaban colocados en fila, igual que los azules. ¿Me tendría que poner yo también en fila? Cuando giré la cabeza vi a los de mandilón rojo, pero, no estaban en fila, estaban todos con sus padres de la mano, yo me quedé con la mía como ellos pero, de repente me fui corriendo hacia una niña, la conocía, había estado jugando con ella en San Agustín, era Paula, estuvimos jugando hasta que llegó la profesora, se llamaba Carmen. Nos dijo que entráramos en clase, nos despedimos de nuestros padres y entramos. La clase me gustó mucho, estaba llena de juguetes y con mesitas pequeñitas. La profesora nos dijo que nos sentáramos en un espacio rodeado de juguetes.  Había pocos niños. La primera semana, pero luego empezaron a venir más. Allí hice muchos amigos y tuve profesires muy buenos.


AURORA MANTECA PÉREZ   1ºC  



Mi Primer Día De Escuela

         Recuerdo que mi madre y mi padre venían conmigo y nada más llegar yo estaba muy feliz y contenta, mientras que los demás lloraban y se agarraban a sus padres.
          Mi madre me decía que yo miraba a los niños con cara extraña como preguntándome por qué lloraban.
        Cuando mandaron entrar, yo estaba muy feliz con todo, incluso más con la profesora; era una mujer un poco mayor ya, muy sonriente y majísima, esa era Teresa.
         En el recreo yo era muy tímida porque no conocía a nadie todavía, pero de pronto se me acercó una niña que iba a mi clase, con cara sonriente, y me dijo:
-Hola, soy Eva, ¿quieres ser mi amiga?
        Yo me quedé callada un rato y luego le dije: 
-¡Vale! -Y nos fuimos de la mano dando saltitos.
         El resto de la mañana empezamos a jugar con las cocinitas y empecé a conocer gente.
        Al salir iba hacia mi abuela que me recogía en la puerta y le contaba TODO, lo que había aprendido, mis nuevos amigos, etc.
       En general yo era muy feliz e intentaba hacer muchos amigos y creo que sigue siendo así.


            MARINA RODRÍGUEZ BUSTO 1ºD


MIS DÍAS DE PARVULARIO

(De 3 a 6 años)

   Comencé parvulitos con 3 años en el Colegio Publico del Quirinal de Avilés. Mi profesora se llamaba Mari Paz. Entonces llevaba mandilón de color rojo y de cuadraditos. Las clase estaban divididas por letras. Yo iba a la letra B: los peces; dentro de la clase nos dividían en cuatro colores, yo estaba en el grupo de color azul.

Cada dí a uno era el encargado de cada grupo, por ejemplo, de ir al baño, ponernos en fila …

Cuando salíamos al recreo, muchas veces yo era el que llamaba a los otros niños tenía hermanos ,yo siempre decía que tenía uno llamado Juan pero ese era mi primo. La profesora le preguntaba a mi madre si de verdad tenía hermanos porque siempre decía lo mismo.

Con cuatro años lucíamos el mandilón de color verde. En estos año me acuerdo que un año fui con mi padres a esquiar a Andorra, cuando volvimos a clase la profesora, me pregunto a mi el primero y entonces todos los demás dijeron que también habían ido a la nieve y la profesora empezó a reírse porque ninguno había ido.

Con cinco años lucíamos el mandilón de color azul. También un día nos preguntó que cómo se llamaban nuestros abuelos “yeyo” y “yeya porque no me acordaba de los nombres.

JAVIER HURTADO TEMPLADO



MI ESCAPARATE FAVORITO

Era un día frío del 2009, tenía 6 años y estaba pasando las vacaciones en Madrid con mi familia , pasábamos por el centro, y me paré de repente intrigado y lo vi, era un escaparate iluminado, tenía juguetes, árboles de Navidad, regalos… me intenté acercar pero mi madre no me dejaba acercarme hacia aquella maravilla, me tenía cogido de la mano y yo tiré y tiré pero lo único que conseguí fue enfadarla y que me soltara, recuerdo que me fui acercando hasta que me dí un cabezazo contra el cristal, estuvimos allí hasta que mi madre dijo:

-Venga vámonos, mañana volvemos.
-(Triste) Vale, mama.

Yo literalmente me había enamorado de aquel escaparate, era una tienda de antigüedades la cual se llamaba “Sueños Felices”. Al día siguiente visitamos un poco la ciudad, estuve todo el trayecto preguntando que cuando íbamos a la tienda hasta que llegamos de nuevo a aquella maravilla, al ver la tienda de nuevo me quedé parado como la primera vez que la vi. Lo más triste era que al día siguiente nos teníamos que ir de vuelta en coche pero pasamos por delante, yo pedí bajarme un segundo pero me dijeron que no teníamos tiempo y que no era posible.

SERGIO IGLESIAS



MIS VACACIONES DE VERANO

Este verano, en julio ,fui a Francia en una zona que se llama la Camarga cerca del Mediterráneo .El pueblo se llamaba Fontvielle .También fui a mi pueblo en Pontevedra, Galicia.

En la zona de la Camarga hay muchos flamencos ,caballos y toros .También hay muchas salinas .En la Camarga visité las ciudades de Arles y Nímes donde había anfiteatros romanos.

En Fontvielle fui a una ruta de molinos antiguos y a una plaza de toros ;en esa zona de Francia las corridas de toros son distintas a las  demás ;en esa zona de Francia las corridas de toros son distintas a las demás la plaza es más pequeña y tiene unas vallas alrededor  , hay un toro con cordeles en los en los cuernos y unos chicos tienen que quitárselos, cuando les va a pillar el toro saltan la valla, y cuando le quitan los cordeles sale otro toro.

En Galicia visité a familiares y me bañé en un río.

Las vacaciones me gustaron mucho.

MIGUEL BAÑOS TELLADO


MIS VACACIONES

Yo siempre voy a Mallorca de vacaciones con mi padre que trabaja allí de soldador. Estas vacaciones han sido un poco más diferentes porque mi padre cambió de casa y ahora vive más lejos y tiene una piscina. Entonces estoy todos los días de mis vacaciones. Este año hicieron una boda de mentira y las chicas tenían que ir de tutú y me obligaron a ponérmelo porque era obligatorio y estuvimos comiendo hamburguesas, costillas, chuletas, pastelillos… 

Como hizo tanto calor nos tiramos a la piscina. Unas horas después estábamos tan aburridos que nos tiramos a la piscina con el tutú y dos niños que había allí cogieron dos tutús y se tiraron también y los niños, o sea nosotros nos tirábamos a la piscina dando volteretas, tirándonos de bomba, etc., pues eso, que hacíamos tonterías. Al final se quedaron hasta tarde y no parábamos de poner música rock, pop, clásica, etc. Y así son mis vacaciones de divertidas.


Inés González Fernández 1ºB 



MIS MEJORES VACACIONES

Mis mejores vacaciones fueron cuando tenía 6 años y fui a Benidorm, fui con mis padres, mis hermanos unos amigos llamados Javi y Pablo y sus padres llamados Jose y Carmen.

Me gustaron por me lo pasaba muy bien, teníamos dos habitaciones muy grandes y muy chulas.
En el hotel había dos piscinas, una para los mayores y otra para los pequeños como yo, en la de los mayores solo me podía bañar cuando estaban mis padres, porque casi no sabía nadar y la piscina era muy profunda. Odiaba bañarme en la de los niños pequeños, porque no cubría y solo tenía balones, y en la de mayores había piscinas, balones…

Pero aun mas odiaba tener que hacer la digestión después de comer, porque eran 2 horas de aburrimiento, bueno la primera hora no me aburría porque había una zona de juegos pero después de un rato ya me aburría.

Esas vacaciones me encantaron, porque a pesar de que había cosas que no me gustaban molaba mucho.

SANDRA GARCÍA MARTÍNEZ



TRAVESURA

Mi mayor travesura fue que un día estábamos jugando a lo bestia y bueno………nos cabreamos todos y empezamos a pegarnos  Pela, Kevin y yo, hasta que sin querer ,a Kevin le hicimos un esguince en el hombro y se enfadó bastante  por lo que le hicimos aquel día, aunque acabé mal porque me disloqué la rodilla por ser listo y tropezar y caer mal.

Adrián Donoso Fernández  1ºB



MIS VACACIONES EN MÁLAGA

Todos los años en verano voy a Málaga con mis primos, tíos, mi madre, mis hermanos y los abuelos de mis primos. Allí hace mucho calor así que para el viaje, que vamos en coche hay que llevar ropa cómoda y corta. Normalmente solemos ir en julio y tardamos más o menos 11 horas, a mi madre eso le agobia al estar 11 horas encerradas en el coche, pero a mí me encanta, al poder pensar, jugar, hablar…A veces vamos con mis primos en el coche pero un año fueron con sus abuelos en avión mientras que nosotros fuimos en coche. Para ir solemos hacer un par de paradas para beber, comer, tomar algo...pero nos tenemos que poner en la sombra para no asarnos. Normalmente solemos salir a las 5 de la mañana y llegar a las 3 de la tarde pero otras veces salimos después de comer, a las 2 y media o por ahí y llegamos a las 1 o 2 de la noche. Nosotros nos alojamos en un apartamento de Benalmádena que compraron los abuelos de mis primos. Para dormir es difícil porque el apartamento es pequeño y somos muchas personas, en la terraza cerrada ponemos una cama hinchable y allí duerme mi madre y mis hermanos, en el sofá del salón mis tíos y en un pequeño sofácama duermo yo. En la cama de la habitación duermen los abuelos y mis primos.

  En el apartamento hay una piscina y nada más levantarnos vamos allí y jugamos con unos amigos. También vamos a la playa pero a mí no me gusta mucho porque el agua está muy fría.

 También solemos ir solemos ir al Aguapark , al Tiboli (un parque de atracciones ) , a Torremolinos…Esas son mis vacaciones favoritas.
            
              Aroa García Suárez  1ºB


UNA VISITA AL MÉDICO

Un día cualquiera como todos ,fui al cole, a parvulitos cuando tenía 3 años y cuando mi padre me fue a buscar me dijo que al día siguiente íbamos a ir al médico , Yo había ido muchas veces antes y le había cojido miedo ,pero esa vez era distinto . El día que llegué a la consulta noté a mi padre más nervioso de lo normal y claro, yo también me puse nerviosa , cuando dijeron mi nombre para que entrara a la sala miré hacia la derecha y estaba el escritorio de la pediatra , nada más entrar me dijo:

-Ahora vengo a por ti.

Y salió con una cara de preocupación por la puerta de la sala .Mi madre siempre me ha dicho que sea fuerte ante estas situaciones , y….bueno,digamos que no la decepcioné .La enfermera sacó una jeringuilla normal y pensé que me iba a dar una medicina ,se dio la vuelta y cuando volvió a mirar para mi tenía una inyección .Para mi eso era una aguja kilométrica y cuando procedió a aplicármela ,rápidamente me di la vuelta y se la quité ,con ese objeto tan punzante en la mano le dije con una cara amenazante ¡ no me pinches ¡ la enfermera,ya cansada me la quitó de buenas maneras y e dijo:

-Te tengo que pinchar,es mi deber .A continuación me pinchó y solté un gran grito.

Desde entonces me dan miedo las agujas.

              María Pinzón   1ºB


MIS PRIMEROS DÍAS EN LA GUARDERÍA

  Cuando tenía 10 meses empecé a ir a una guardería llamada “Temis”. Me acuerdo que los primeros días no me gustaba nada y según cuenta mi madre lloraba casi todo el tiempo. Pero cuando ya llevaba unos meses yendo allí, ya quería ir y me lo pasaba muy bien.

  Me acuerdo que las clases eran muy bonitas y tenían mesas de distintos colores y nosotros elegíamos en qué mesa queríamos sentarnos. También tenían muchos juguetes, mis preferidos eran las cocinitas, recuerdo que yo jugaba con una niña a que éramos las cocineras de un restaurante y hacíamos muchas comiditas. La guardería tenía un patio muy grande con un parque en el que jugábamos a perritos y gatitos, al escondite, al pilla-pilla…Todo lo que hacíamos era divertido.

  Yo también me quedaba a comer a “Temis” porque mis padres trabajaban y no me podían buscar, pero no pasaba nada porque a mí me encantaba comer allí con mis amigos. Mi madre dice que yo siempre le decía que mi comida favorita era el “puré verde” que hacían las cocineras de “Temis” y cuando me daban puré en casa, decía que no, que yo l quería como el de “Temis”.

  Pero cuando tenía 3 años,tuve que dejar “Temis” y empezar en el colegio “Qurinal”. Al principio a mí eso no me gustaba nada, pero después, ya prefería el “cole” porque quería “ser mayor”.

Sara Justo Llorente 1ºC



Mi Venganza

Cuando yo tenía cuatro años, mi hermana me tenía envidia, envidia de tener a un hermano que se ha llevado la ilusión de estar solo en casa o  de tener todos los mimos para él.

Un día mi hermana se hartó de una manera,  que cuando yo estaba durmiendo me pegó con una cuchara de madera. Yo empecé a llorar, a gritar, me estaba quejando de tal manera que mis padres vinieron y la castigaron. Aunque a mí no me parecía bien solo castigarla, se merecía más por haber interrumpido a su hermano en su siesta matinal.

Después de que mis padres me hubieron curado el moratón yo me fui a mi cuarto. Allí planeé mi plan de venganza, estuve al menos una semana planeándolo. ¡Ya lo tenía , solo tenía que esperar a la mañana siguiente!

Mi hermana estaba desayunando un buen tazón de leche mientras yo estaba a su lado sacando los cereales. De repente le tiré el tazón de leche en cima y le tiré todos los cereales de la caja. Me fui pitando para mi habitación y me hice el dormido por si vinieran mis padres.

Al final me pillaron y me castigaron, pero mereció la pena haberme vengado.

          Carlos Galán Cabrera 1ºB



MIS VACACIONES

Yo a lo largo de mi vida he tenido muchas vacaciones. Para mi una de las mejores fueron las del año pasad, que fui a Barcelona con mis padres. Salimos de Avilés el 23 de junio del 2015 a las 20:00 am., íbamos  en el coche de mi padre yo como no me gusta dormir en el coche  fui despierto todo el camino. Llegamos a casa de mis tíos en  la noche de San Juan (unas de las mejores fiestas de Barcelona), allí como la tradición estirar petardos me gaste 15$ en petardos, pero había gente que se gastaba 50$. después de cenar fuimos a ver a mi primo Alberto que toca en un grupo de músico.

Al día siguiente  por la mañana fuimos a ver el hotel Vela que es una pasada  por que está en una pequeña península, después paseamos por la costa. Por la tarde fuimos mis tíos y  mis padres a ver el Camp Nou que es una pasada. El día 25 fuimos de turismo por por el casco histórico y por la tardea ver la Sagrada Familia con unos amigos de mis tíos que es guía.

El día 26 fuimos a Tarragona a una casa que tiene mis tíos a100 metros de la playa, me pase todas las vacaciones en la playa por que siempre hacía mucho calor.

Un día nos levantamos a las 8 am. Para ir a Port Aventura, me subí en todas las atracciones menos en el Dragon kan que me daba miedo.

El día 17 ya nos tocaba venir pero no vinimos directos paramos en Burgos 2 días que nos alojamos en casa de mis tíos. 


    Lucas Acebes Benavides


miércoles, 20 de enero de 2016

Alumnado de 1º de ESO nos cuenta sus experiencias (segunda entrega)

MI PRIMER DÍA DE ESCUELA
 Recuerdo que antes de empezar la escuela fui a una pequeña guardería llamada “EL BOSQUE ENCANTADO”, situada en frente de una escuela. A veces miraba el colegio desde la puerta de la guardería y veía a muchos niños y niñas correr y jugar. Un día después del verano, mi “mamá” y mi “papá” me habían dicho que como yo ya tenía tres “añitos” empezaría al cole que estaba en frente de la guardería.
           
     El primer día que empecé no quería separarme de mi madre porque me daba miedo, incluso lloraba. Poco a poco, una simpática profesora me cogió del brazo y me convenció para que fuera con ella al aula. Allí me fui olvidando un poco de mis padres e hice amigos que nunca olvidaré. También jugaba con las cocinitas, con los cacharritos, con animales de juguete y a pintar.

Mi primera profesora se llamaba Raquel, fue la mejor profesora que tuve en “Infantil”. Hice muchísimos amigos como ya había dicho, que eran: Aida, Luca, Jorge, Sara, Álex, Irene F, Pablo F, Pablo G, Pablo R, Estefanía, Andrea, etc.

Al salir del cole, fui al parque del “QUIRINAL” con todos los amigos y amigas que había hecho. Al llegar a casa mi padre me cogió en cuello y me dio un abrazo muy fuerte diciéndome:
-¿Qué tal tu primer día?-. Yo le contesté:
¡MUY BIEEEEEEEEEEEN!



Nunca olvidaré ese día, MI PRIMER DIA DE ESCUELA.

Irene Posa Moro  1º ESO A



MI ESCAPARATE FAVORITO
   Hace cinco años que vivo en mi nueva casa (en la calle Aida de la Fuente). Pero antes vivía en la calle Fernando Morán, y muy cerca de mi antiguo colegio. Mis abuelos tenían su casa en frente de la mía, por lo que los veía muy a menudo.
   En Educación Infantil y en 1º de Primaria, la mayoría de los días mis padres no me podían recoger del colegio porque salían tarde de trabajar, así que mi abuelo era quien me venía a buscar.
   Él salía de su casa a las dos menos cuarto e iba caminando hasta el colegio. Nada más que cruzaba la verja grande que había en la entrada, yo le veía, y antes de que las cuidadoras me dijeran que recogiera mis cosas, yo ya estaba con mi bolsita para la merienda y con mi chaqueta dispuesta a cruzar la otra verja; la que cercaba el patio en el que jugaba con mis compañeros.
   Mi abuelo cogía mis bártulos e íbamos caminando hacia su casa. En el camino, siempre pasábamos por delante del kiosco LA COLOSAL, y los viernes, entrábamos dentro y mi abuelo me compraba un huevo KINDER. La dependienta era una mujer mayor y muy agradable, bajita y de cuerpo robusto. Tenía el pelo corto y rubio y siempre llevaba puesto un delantal de cuadros blancos y azules. Mientras mi abuelo pagaba, yo me quedaba embelesada mirando los pasteles, los bombones, y los paraguas de chocolate que había tras el cristal del escaparate, hasta que notaba la mano de mi abuelo sobre mi hombro y me decía que mi abuela nos estaba esperando y que teníamos que ir a casa o se nos juntaría la comida con la merienda.
   Luego, mi abuelo se guardaba el huevo KINDER en el bolsillo del pantalón y continuábamos caminando.
   Una vez en casa, y después de haber comido y de que yo hubiera hecho mis deberes (si es que tenía), mi abuelo me preguntaba si me había portado bien en el colegio, y como yo siempre le decía que sí, él sacaba el huevo KINDER de su bolsillo y me lo daba con una enorme sonrisa en la cara.

Aida Rodríguez  1º ESO B



MIS PRIMEROS DÍAS DE ESCUELA

       Mis primeros días en la escuela no me gustaron mucho. No quería ir, y antes de entrar estuve mucho tiempo agarrado a mi padre llorando. Ya un poco más tarde, al ver a mis compañeros y a la profesora, me tranquilicé un poco. Hice buenos amigos, eran muy majos y jugábamos. A veces, como hablaba mucho, la profesora, Teresa, decía: ”!Manuel, de florero!", y así siempre que no callaba.                                                                                            
         En los siguientes días, vinieron nuevos compañeros a nuestra clase. Muchas veces, había un pelirrojo que en los recreos me pegaba y me quitaba mis juguetes. Cuando se lo dije a algunos compañeros de mi clase, en el recreo iba con ellos, y cuando ese nos veía, ya no me pegaba ni me quitaba mis juguetes.
         Una de las cosas que me gustaba era que cada clase se distinguía también por un animal, y creo (no me acuerdo muy bien) que iba a “Los Conejitos”. Otra de las cosas que más me gustaba era ponerme el mandilón, me encantaba ponérmelo.

Manuel Ndiaje  Ruiz     1º ESO C


Mi mayor travesura
         Un día cualquiera, cuando yo tenía 5 años más o menos, estaba en casa de mis abuelos. Recuerdo que yo estaba muy aburrida porque mi programa favorito se había acabado y yo no sabía dónde estaba el mando.
         Así que, mientras mis abuelos estaban en la cocina, cogí de un cajón un subrayador amarillo, y ya os podéis imaginar lo que pasó después: cogí el subrayador, lo abrí y me puse a pintar de arriba a bajo todas las cortinas del salón de mis abuelos.
         Luego, cuando mis abuelos entraron en el salón, y de repente vieron todo lo que había hecho, empezaron a echarme una buena regañina y después llamaron a mi madre para contárselo, y cómo no, mi madre me castigó nada más llegar a mi casa.

Eva Pérez Álvarez 1º ESO C



Mi mayor travesura

Cuando era pequeño, tenía un oso de peluche de casi un metro de altura y muy gordo. Un día vi que el peluche tenía un agujero por la espalda y empecé a tirar un hilo que tenía hasta que se abrió toda la espalda del oso. A mí solo se me ocurrió sacar todo el relleno que tenía el oso, que era como esponjas cortadas, hasta que lo  dejé  vacío y me metí dentro del peluche.
         Mis padres, al ver que yo estaba tan callado y formal, vinieron a la habitación llena de esponjas por el suelo, por la cama y por toda la habitación en concreto.
         Yo me encontraba dentro del peluche y también lleno de esponjas y muerto de risa según mis padres me lo estaba pasando muy bien, lo malo es que ese día  era la comunión de mi hermano  y entre recoger las esponjas de mi habitación, bañarme, vestirnos para la comunión y los nervios que tenían mis padres por la comunión de mi hermano, casi llegamos tarde a la iglesia.
         Por cierto, es el día de hoy que todavía tengo al oso en mi habitación y cada vez que lo veo me acuerdo de la que monté.
                                     
  Alfonso Nieto 1º ESO C                



MI PRIMER DÍA DE ESCUELA
     

Tenía seis años e iba al colegio del Quirinal. Recuerdo que ese día me levanté a las ocho en punto de la mañana y me vestí corriendo. No había desayunado casi nada por los nervios y me fui
al cole.
            Llegué al colegio  ya estaban todos mis amigos en la fila de 1ºB. Antes de entrar me puse a jugar con mis dos mejores amigas; Sandra y Estefanía. Cuando entré, vi que no había juguetes, con los que jugábamos en Infantil, y me asusté un poco.
            No me acuerdo muy bien, pero sí me acuerdo de que me habían puesto al lado de Sandra, y eso me encantó, porque era mi mejor amiga. Ese día  solo estuvimos aprendiéndonos los nombres de los profesores y del horario.
            Las primeras horas se me fueron volando porque me había divertido mucho. Entonces salimos al recreo de los niños grandes, que así lo llamábamos nosotros, y nos encantaba por fin estar con los mayores,
            Me acuerdo de que siempre que veíamos a nuestra profesora de infantil, le íbamos a dar abrazos y besos, porque nos daba pena habernos despedido de ella.
            Salí del colegio, y me fui a jugar con mis amigas, Sandra y Estefanía, a contarnos todas las locuras que nos pasaron.

Noelia García Seoane  1º ESO C



PAPÁ Y MAMÁ

Mi padre, Valeriano Martin, nació en Avilés, pero toda su familia es de Extremadura. Todos los veranos iban de vacaciones al pueblo. Pero como en los años 70 los coches eran muy precarios y mi padre siempre me contaba que siempre que subían el puerto de Pajares tenían que salir del coche y empujar el coche desde fuera,  a nosotros nos hace mucha gracia cuando nos cuenta esa historia. También nos cuenta que tenia una cerda con su cerdito y mi padre cogió al cerdito y salió de la cuadra, pero la cerda estaba tan enfadada que tiró la puerta de la cuadra abajo y mi padre salió corriendo y soltó al cerdito.

Mi madre, Marta Alonso, es asturiana de pura cepa. Ella vivía en San Esteban de Pravia, pero al igual que mi padre veraneaba en su pueblo, Oviñana, conocido por el cabo Vidio. Mi madre dice cada vez que vamos que  allí se estremecía solo de pensar las burradas que hacían allí con las bicicletas al borde de… ¡acantilados! Me dice que  si me ve hacer eso alguna vez llevaré un castigo muy grande.

Guillermo Martín   1º ESO C


MIS VACACIONES DE VERANO DEL 2015

      Estas vacaciones me lo he pasado muy bien a pesar de no haber ido de viaje.
       Al principio del mes de julio fui a comprar una bici nueva en recompensa de las notas de 6º de Primaria. La bici es verde y su tamaño es como las de adultos de estatura media. Tiene suspensión delantera. Haces que funcione o deje de funcionar mediante una mini palanca que está muy bien disimulada.
        Durante el resto de julio y al principio de agosto, salía una o dos veces a la semana con mi padre e íbamos hasta El Blimal y después dábamos un rodeo y volvíamos a casa.
      Como vivía enfrente del  polideportivo de La Magdalena, todos los días bajaba de una hora y media a dos a jugar al fútbol y al baloncesto.
        A mediados de agosto nos fuimos a vivir a mi pueblo ( San Martín de Gurullés) porque hubo un problema con los vecinos, dos de ellos pegaron a mi padre y le dejaron una herida en el cuello que le duró tres semanas, hasta que se le pasó.
      San Martín de Gurullés es un pueblo muy pequeño con 9 casas. En él hay más vacas que personas (hay unas 100 vacas y 25 personas). Es decir, 4 vacas por 1 persona.
        Lorenzo, Gabriel y Raquel son tres niños del pueblo con los que jugamos mucho.
        Aunque a veces hacemos cosas un poco arriesgadas, como, por ejemplo: saltar sobre los bolos de hierba para las vacas de nuestro vecino o bajar en patinetes  y monopatines atados con cuerdas por rampas muy empinadas y muy rápido …   Pero, aparte de eso, somos muy buenos.

Luca Tuñón   1º ESO B


UNA VISITA AL MÉDICO 

Cuando tenía 2 años, estaba de vacaciones con mis abuelos, mis primos, mis tíos y mis padres. Estábamos en Tapia de Casariego. Un día mis padres se tuvieron que ir para Avilés porque tenían que trabajar, y yo me quedé con mis abuelos.

 Un día íbamos para la playa con mis tíos y mis primos. mi prima y yo fuimos con con mi abuelo a cerrar el portón de la casa. Yo apoyé la mano en el cierre del portón, y mi abuelo sin darse cuenta la cerró y me pilló los dedos de la mano derecha. Yo me asusté mucho, pero mi abuelo más y eso que era ATS, porque sangraba mucho.

 Entonces, mis abuelos me llevaron al hospital de Jarrio. Allí me hicieron radiografías. Cuando peor lo pasé, fue cuando me llevaron a hacer una radiografía y no dejaron entrar a mi abuela y entonces yo tenía mucho miedo. Después de hacerme las radiografías, me llevaron a una sala para coserme porque se me habían quedado los dedos destrozados. Cuando me cosieron, mi abuela dice que no lloraba pero que estaba muy asustada, aunque le tenía mucho miedo al médico. 

Mi primera impresión de los médicos no fue muy buena, de pequeña me daba mucho miedo ir al médico, pero ahora no tengo ningún problema en ir.

Andrea González   1º ESO A



MI  ESCAPARATE  FAVORITO

    De pequeña yo no tenía escaparate favorito y llega el día de hoy que sigo sin tenerlo. Pero os puedo hablar de uno que me encantaba.

    El escaparate está en Candelada, un pueblo de Ávila. Pasábamos delante del escaparate cuando dábamos un paseo  por el pueblo. Al ver el escaparate, yo me paraba a ver los juguetes antiguos.

   Varias veces entramos. Había muchos juguetes de antes. Me acuerdo de uno que era una personita montada en un cochecito de antes, ese juguete me encantaba.
 
    Mi madre me decía que algunos de esos juguetes fueron de mi abuelo Rafael y que él vivió allí. Yo no sabía si era verdad. pues era posible que mi abuelo hubiera vivido allí porque nació en Candelada. Por ese motivo, cuando pasaba por allí me recordaba a mi abuelo que a saber qué estaría haciendo.

     A mí, si me dicen ahora qué me cogería del escaparate, sería el cochecito con la personita para acordarme de mi abuelo Rafael, que murió hace dos años.

     Me acuerdo de esa tienda, cómo miraba los juguetes de esa tienda con mi hermano mientras bebíamos nuestro Aquarius y nuestra madre diciendo que había que continuar con el paseo.
  
Raquel Salgueiro Monforte   1º ESO B





TRAVESURAS

                   Dice mi madre que siempre fui un niño muy tranquilo y si tengo que hablar de travesuras solo me acuerdo de dos.
                   A mis primos y a mi, nos gustaba mucho jugar a policías a policías y ladrones alrededor de la casa por todo el prado. Ese verano, nos habían regalado una pistola de juguete que lanzaban pequeñas bolitas de espuma que disparábamos a una diana, para comprobar la puntería. Una mañana, con mi primo Juan, no sabíamos lo que hacer y éramos pocos para jugar a polis. En ese momento empezaron a cacarear las gallinas del vecino y nos miramos sonriendo. Se nos había ocurrido la misma idea, lanzar bolas a las gallinas. Armamos un buen alboroto en el gallinero y nos reímos mucho, pero lo dejamos a los cinco minutos porque, si nos pescan, nos matan. En realidad, no les hicimos ningún daño, porque nuestra puntería era muy, pero que muy mala.
 la segunda travesura fue meterme con mi hermana bajo la Cama de mis padres. Estuvimos calladitos sin movernos. Cuando mi padre subió y se metió en la cama, mi hermana y yo le agarramos cada uno un pie y casi se muere del susto. Se levantó como un resorte asustado y a nosotros nos dio un ataque de risa. Nos ganamos una pequeña reprimenda y luego un buen castigo; “diez minutos de cosquillas sin parar, ayudado por mi madre “. Al final, mereció la pena la travesura.


                   Carlos Carballo Álvarez  1º A



 MIS PRIMEROS DÍAS DE COLEGIO

            En mi primer día de colegio yo iba muy feliz, según lo que me han contado mis padres. Hasta que empecé, justo antes de empezar me entró el miedo y estuve a punto de llorar. Dentro del aula nos recibió una amable profesora que sería nuestra tutora, se llamaba (y se llama) Pilar (Pili). No recuerdo mucho más, sólo me acuerdo de que el aula era amplia pero estaba llena de muebles y de mesas en las que hacíamos grupos para dar clase o hacer trabajos.

            De otra cosa de la que sí me acuerdo es de los cumpleaños, era como una gran fiesta pero en clase. El recreo era lo que más nos gustaba, ya que los primeros meses corríamos alrededor del pequeño edificio de párvulos, después, jugábamos con los toboganes que allí había.


            Cuando ya se cogía confianza  con los profesores y los compañeros, se trabajaba más y se hacía mucho más ameno el trabajo, aunque era difícil porque en esa época ¡ninguno de esa clase sabíamos hablar!

Álvaro Sacristán de Frutos   1º ESO B



domingo, 17 de enero de 2016

Nuestro alumnado de 1º de ESO nos cuenta sus experiencias



EN EL MÉDICO

   Todo empezó una mañana de Navidad. Yo tan solo tenía dos años cuando ocurrió. Mi hermana aún no había nacido. Aquel día hacía mucho frío. Yo estaba con mi madre, mi abuela y mi tía Ana por la calle. Entonces mi tía se fijó en mí extrañada. Tenía habones y … ¡me estaba hinchando!

   Me llevaron corriendo al médico; a urgencias. Entré en la consulta. El médico nos dijo que estaba perfecta y nos fuimos un poco sorprendidos.

   Un cuarto de hora más tarde volvió a ocurrir. Me volvió a hinchar. Acudimos de nuevo al médico y pasó lo mismo de antes.

   Ocurrió por tercera vez. En este caso estuvimos esperando en la consulta más tiempo. Allí la calefacción estaba puesta y se estaba muy a gusto. Poco a poco me iba deshinchando. Mis padres se dieron cuenta y se lo contaron al médico. Este nos mandó bajar a la calle, diez minutos después bajó él. Me hinché. Subimos a la consulta y me deshinché. Entonces el médico me diagnosticó alergia al frío.

   Me aconsejaron que siempre que me bañe en la playa y tenga frío salga del agua y que, si voy a la nieve, me abrigue bien.

Elisa Fernández Sánchez   1º ESO C



MI PRIMER DÍA DE ESCUELA

            Yo venía de una guardería y lo de “Adiós mamá, hola profe” ya lo tenía asumido y lo veía algo cotidiano y natural.
            Mis padres me han dicho que mi horario en la guardería era muy largo, estaba desde las tempranas horas de la mañana hasta la avanzada tarde, así que cuando terminó el horario de los primeros y últimos días de colegio (nueve de la mañana a una de la tarde) mis palabras exactas fueron: “¿Ya acabó?”
            Tenía ya unos cuantos amigos de la guardería que, al igual que yo, ya estaban acostumbrados, pero había niños y niñas que no conocía y que no lo estaban. A los inexpertos que jamás habían pisado un lugar sin sus padres (que, por cierto, lloraban), yo los consolaba. A mí me parecía raro verles llorar ya que la guardería me ayudó a ver ese tramo del día sin mamá y papá como un momento en el que pasarlo bien y jugar con mis compañeros y compañeras.
            También tengo otra experiencia de primer día de clase porque, cuando mi madre consiguió la plaza en el CP Quirinal, yo me cambié de colegio.
            El cambio fue cuando iba a pasar de cuarto a quinto y estaba realmente asustada.
            Cuando llegué, me topé con gente, con muchísima gente, que me  acogía en su vida como si nos conociéramos de siempre.
           
  Lidia Carreño Busto  1º ESO C



MI MAYOR TRAVESURA

         Esto sucedió cuando tan solo tenía 3 años. Tenía un caballo de juguete enorme, y se me ocurrió una idea que solo a mí se me pasaría por la cabeza. Cogí unas cuantas témperas y rotuladores y me puse a pintarlo. Mientras lo pintaba me sentía como una gran artista, pero cuando acabé me di cuenta de que eso no era una obra de arte, era una chapuza. Nada más ver el acabado, no sabía si reír o llorar. ¡Era horrible!
        Mis padres, nada más verlo, se empezaron a reír y me mandaron limpiarlo junto a mi hermano, aunque él no había participado.
        Al empezar a limpiarlo, me daba cuenta de que eso no se iba a quitar nunca, y lo tuvimos que dejar así.
       Hasta estos días, ha estado guardado en el trastero, lleno de pintura y con un recuerdo el él.

 Sandra González Carragal   1º ESO C



MI PEOR TRAVESURA

Mi peor travesura yo creo que fue cuando le tiré a mi tía las llaves del coche por la ranura del ascensor.
Ese día ya me había levantado enfadado y había madrugado mucho porque mi tía se tenía que ir a trabajar, y me tenía que llevar a casa de mi abuela. Para impedir esto, lo que yo hice fue tirarle las llaves del coche por la ranura del ascensor mientras que ella se estaba calzando. Estuvo buscándolas desesperadamente al menos media hora, hasta que empezó a sospechar y me preguntó a mí si las había escondido, y yo (muerto de miedo por si me daba una colleja) confesé y le dije qué había hecho con ellas, y me pegó y me hizo ir caminando una hora hasta la casa de mi abuela.
Al día siguiente, me di cuenta de lo que había hecho, y para recuperarlas cogí una cuerda larga y le até a un extremo un imán y las recuperé.

Nicolás Meana   1º ESO C


                         
 MI PRIMER DÍA  DE CLASE

         Hola, me llamo Marina, tengo 13 años. Mi primer día de colegio fue en septiembre de 2005. En mi clase éramos 25 en total, nos daba Marigel.
El primer día fue un poco duro para mí. Yo no quería ir, quería quedarme en casa jugando, pero me dijo mi madre que a partir de ese momento iba a conocer a niños y a niñas que iban a ser mis amigos, y así fue. Nunca pensé que lo iba a pasar tan bien; jugábamos mucho. Nos dijeron que en todos estos años, hasta sexto, íbamos a hacer el amagüestu y el carnaval.
         En 2007-2008, nuestra profesora fue al baño, se resbaló con el agua y se rompió una pierna. Desde ese momento tuvimos una profe nueva, Eva, y en el 2009 en primero vimos a Marigel. Una niña de nuestra clase se fue de vacaciones; dijo que volvería, pero no volvió. Al año siguiente tuvimos una compañera nueva.
         Nunca olvidaré mi primer día de clase, ni cuando estaba en el grupo de los otros dos mandilones. Cuando cumplías años, te traían una tarta de mentira para soplar las velas. Nosotros pensábamos que la íbamos a comer. Luego, al final de la clase, repartíamos las chuches que comprábamos para los cumples.
         Esto es todo mi primer día. Nunca olvidaré las risas que pasábamos, las canciones, los profesores, los juegos y los reyes magos cuando iban.

Marina Macías   1º ESO C




  MI PRIMER DÍA DE CLASE

No recuerdo demasiadas cosas acerca de mi primer día de clase. Pero hay cosas que sí recuerdo bien.
Cuando mis abuelos me dejaron en la clase y los vi irse, comencé a llorar sin parar, porque pensaba que me iban a dejar allí sola y no me iban a venir a buscar. Pero después, nuestra profesora nos calmó a todos y nuestros llantos cesaron.
         Mi profesora se llamaba Ana Laura. Era una mujer alta, delgada, con el pelo corto y castaño y unos ojos marrones. Tenía gafas, unas gafas rojas.
Era muy simpática, amable con nosotros, con mucha paciencia y siempre con una sonrisa en la cara.
Recuerdo muy bien cómo era mi clase. Mi clase estaba pintada de blanco. Estaba dividida en dos partes. En la primera parte, estaba colocada la pizarra, en la que siempre Ana Laura nos hacía unos dibujos preciosos, todas las tardes. Ella dibujaba muy bien. También había cinco mesas. Una mesa era roja, otra naranja, otra verde, otra azul claro y otra amarilla.
Yo siempre me sentaba en la mesa azul claro, en el lado de la ventana, al lado de Sandra y de Andrea. En esa parte, se encontraba también el perchero que tenía encima de cada lugar, nuestra fotografía.
En la otra parte de la clase, estaban los juguetes que usábamos en nuestra hora de juego. No recuerdo todos los juguetes, tan solo unos pocos.
En la parte derecha, había una pizarra de mesa naranja. En una esquina, había una seta roja con círculos blancos, que también tenía un gnomo rubio, vestido con un jubón y un gorro verdes. En la parte izquierda, había muñecas, balones, un poco de todo.
También recuerdo que, en el fondo, había una estantería blanca con muchos compartimentos.
Teníamos unos cuadernillos que tenían en la portada a una niña con dos coletas con los colores del arco iris, un vestido verde y la nariz rosada.
Sé que esa niña tenía un nombre. Su nombre era Lúa.
El suelo de la clase, tenía unas baldosas azules muy claras, casi blancas.
Al lado de la estantería, se encontraba una puerta blanca, con una manilla negra, que daba al hall del colegio.
Aquel día, salimos al patio, en el que había un balancín verde, un tobogán azul con la escalerilla negra y un juego para escalar rojo. Por las tardes, jugábamos a hacer carreras alrededor del colegio con nuestra profesora. Siempre nos lo pasábamos muy bien.

Desde luego, fue un buen día, después de todo, y el mejor año de mi vida.
Rocío Fernández Suárez   1º ESO A