martes, 30 de diciembre de 2014

MI PRIMER DÍA DE COLEGIO

  
Cuando empecé el colegio tenía todavía dos años y medio. El primer día estaba algo asustada pero al llegar conocí a gente y me tranquilicé. Yo no me acuerdo de mucho pero sí me acuerdo de que hicimos una carrera y yo quedé segunda. Llevábamos mandilones. El primer año era rojo, el segundo era verde y el tercero era azul. Me acuerdo de que teníamos una casa de muñecas en clase y mis amigas y yo jugábamos allí o pintábamos. Estaba en un patio de recreo diferente al resto del colegio y todos los días mi hermano me venía a saludar. También me acuerdo de que el recreo era más largo y salíamos antes que los mayores. "Molaba" mucho.

Nuestra profesora se llamaba Lola. Era muy buena.

Después de tres años en parvulitos fuimos al “COLE DE MAYORES“, así era como lo llamábamos antes. En él tuvimos cinco años, seis años y los demás cursos. Fue todo muy divertido. Nos gustaban mucho las fiestas que se hacían en el colegio. Hacíamos Amagüestu, Carnaval y Navidad. Nos gustaba el Amagüestu por las castañas y la sidra; Carnaval, por los disfraces; y Navidad, por los Reyes Magos.

Fue todo muy divertido. En primero éramos los mismos, pero en segundo vinieron dos nuevos, Carlos e Isma, y en tercero llegó Arouna. Luego ya no llegaron más.


Emma Shorter Rodríguez 1º ESO D

viernes, 19 de diciembre de 2014

MI ESCAPARATE FAVORITO           

Cuando tenia 5 años e iba con mi madre o mi hermana a comprar el pan a una panadería que había cerca de mi casa, me gustaba mirar los dulces, bombones, tartas, polvorones…

Mi bombón favorito era un bombón de chocolate con la base de magdalena con forma de ratón. Un día fui a comprar el pan con mi hermana y vi los bombones en el escaparate. Me acerqué tanto al cristal del escaparate para mirar los bombones que choqué contra él. La dueña de la panadería me regaló uno.

La señora que atendía la panadería era muy buena, ella era de Francia. Al cabo de unos años la panadería se trasladó a la calle principal de la plaza (calle del Sol). Cuando iba a comprar el pan, ella nos daba a mi hermana y a mí una piruleta o un bollito de pan cuando le quedaban.

Cuando pasábamos por esa calle, que era muy a menudo, siempre me quedaba mirando el escaparate y señalaba los bombones diciendo: ´´ Quiero uno, porfi``. Cuando iba con mi prima Ana, nos sentábamos en el medio de la calle mirando, señalando y comentando cuál nos gustaba más.

Sofía Hornero Azabal    1º ESO B 



MI ESCAPARATE

FAVORITO

Yo no tengo escaparate favorito pero de pequeña sí. Era aquel sitio donde había tantos juguetes que parecía que estabas en un sueño. Me acuerdo de que todas las veces que pasaba por aquel sitio me paraba allí y pensaba en qué haría yo con todos esos juguetes. Mis padres se paraban un rato pero después me decían que ya nos íbamos y yo me quedaba.

Una vez entré en aquel sitio y parecía un sitio de ensueño: con aquel aroma a fresa y a nuevo, con aquellos juguetes que estaban por todas partes y aquel osito que destacaba entre la multitud. En fin, me encantaba aquel sitio. En cuanto a la dependienta, era una chica alta, rubia y con un montón de pecas por la cara, era muy maja.

Mi madre me miró y me preguntó qué quería de aquella enorme tienda. Yo le contesté que todo, pero había una cosa que me llamaba mucho la atención: "AQUEL OSITO". Ese osito era grande, blanco y achuchable. La dependienta lo cogió con suma delicadeza y lo metió en una bolsa blanca y muy grande. Al terminar, la dependienta me dio una piruleta y me fui dando saltos de alegría de esa tienda.  

VIRGINIA MATA GARCÍA 1º ESO B




MI FAMILIA

Mi madre se llama Vanesa, tiene 34 años y trabaja en el Hospital San Agustín. Mi padre se llama Manuel, tiene 37 años y trabaja en la construcción. Tengo una hermana de 3 años, Ariadna, y un hermano de 6 años, Norai.
        Mi madre tiene dos hermanos, Jorge y Daniel, y una hermana, Lorena. Mi tía tiene una hija de 16 años que se llama Azahara (mi prima).
        Mi padre tiene una hermana, María; luego dos hermanos, Francisco y Daniel. Daniel está casado con Vero y tuvieron un hijo de 7 años que se llama David (mi primo).
        Mi abuela materna se llama Marina, vive en Avilés; y mi abuelo materno falleció cuando yo era pequeña pero sé que era muy divertido.
        Mi abuela paterna se llama Mari Carmen, vive en Llaranes; y mi abuelo paterno, Manuel, falleció un día antes de que naciera mi hermano. Me acuerdo de que mi yayo, como yo lo llamaba, me cuidaba mucho y con mi yaya por las tardes plantábamos flores o plantas en el jardín.

Naiara Merino González-Carvajal   1º ESO B



MIS MEJORES VACACIONES

Mis mejores vacaciones fueron el verano pasado porque hice un montón de cosas diferentes.

Cuando empezó el verano me fui a mi pueblo, llamado Santa María del Mar. Cuando llegué, quedé con mis amigos Pablo, Dani, María, Iris y Alejandro y nos fuimos a la playa. En la playa jugamos al fútbol y nos bañamos.

El 15 de Julio fui al campamento de baloncesto. Me lo pasé muy bien y vino mi entrenador, que estuvo en el Real Madrid, y otro entrenador de la ACB, llamados Edmundo y Vega. Y aprendí muchos trucos y muchos juegos.

Cuando volví a casa, hice un cursillo de surf y aprendí a coger olas muy grandes. Espero poder volver otro año porque quiero seguir practicando.

Acabó el cursillo y en lo que quedaba de verano  hice varias rutas en bici, desde Santa María del Mar a Salinas, Santiago y Bayas.

Mis padres también me llevaban a las fiestas de los pueblos, donde quedaba con mis amigos. Allí participé en juegos muy divertidos.

Sergio Feito    1º ESO D





          

jueves, 18 de diciembre de 2014

MI PRIMER DÍA EN LA ESCUELA

Mi primer día de colegio no podía parar de llorar porque me tenía que separar de mi madre un tiempo.

Yo siempre fui al colegio El Quirinal. Había dos clases por curso en Infantil y tres clases por curso en Primaria.

Mi primera profesora se llamaba Inmaculada y la llamábamos Inma porque no nos salía a muchos el nombre completo. De ella me acuerdo cada vez que paso un curso, porque ella me ayudó cuando yo no paraba a de llorar porque quería irme a casa con mi madre.


En el colegio me sentía mayor y pasé de no parar de llorar a no parar de jugar. En primero me tocó con unos compañeros que hoy en día agradezco tener a mi lado; son Sofía Barragans, Laura Del Rosal, Carolina Baro, Adriana Camarón, etc.

Patricia Rodríguez   1º ESO B

   


MI FAMILIA



En el año 1916, en un pueblo de Asturias llamado Bolgues, nació un aniña llamada Amor que más tarde sería mi bisabuela. Con sólo nueve años comenzó a trabajar en un palacio  donde se crió. A los veinte años ella y su hermana se fueron a trabajar a un bar en Castellón. Allí conoció a mi bisabuelo, Juan, un guardia civil andaluz destinado en Castellón. Se casaron y tuvieron a mi abuelo, también llamado Juan. Pero, al poco tiempo, mi bisabuelo enfermó y tuvieron que regresar a Asturias, donde Amor volvió a trabajar en el palacio para conseguir ingresos. A los pocos años, mi bisabuelo falleció.
Mientas tanto, en un pueblo llamado Las Coruxas,  cerca de Grado, nació mi abuela Mary en  1942. Un día, en la fiesta de ‘La Flor’ de Grado, conoció a mi abuelo, Juan. Más tarde, mi abuelo consiguió trabajo en  ENSIDESA, se trasladaron a vivir a Avilés y finalmente se casaron. Varios años después tuvieron a mi tía Fabiola y seis años después a mi padre, Pablo.
En el año 1943, nació la madre de mi madre, Carmela, en un pueblo de Santander. A los siete años se quedó huérfana de su padre y, como su madre era pobre y mi abuela era la penúltima hija de nueve hermanos, su madre decidió internarla en un colegio de monjas donde estudió Magisterio. Cuando le faltaban cuatro asignaturas para acabar la carrera, su madre decidió ir a vivir a Avilés, donde conoció a un joven soldador llamado Manolo. Más tarde se casaron y tuvieron tres hijos y una hija, mi madre, Concepción.
Cuando mi madre cumplió dieciocho años, se fue a sacar el carné de conducir. Allí conoció a mi padre. Después de unos años, se casaron y se fueron a vivir a Toledo, ya que mi madre consiguió trabajo allí en el Hospital de Parapléjicos.  Al cabo de un tiempo, mis padres pudieron regresar a Asturias, a Avilés.
En 2002 nací yo, pero, a los ocho meses, mi abuelo Manolo falleció, lo que fue una noticia muy trágica para mí porque casi no pude conocerlo.
Después de cuatro años, nació mi hermano, David.
Yo amo a mi familia porque sé que tiene algo especial que la hace única.

FIN
Sara Aragón Rodríguez 1º D

    

MI PRIMER DIA EN LA ESCUELA

Era el año 2006 del mes de septiembre. Era mi primer día en el ``Colegio Paula Frassinetti´´ y tengo que admitir que estaba un poco nervioso, además de que a mi hermano y a mí era la primera vez que nos separaban. No me importaba, pero a mi hermano sí. Cuando empezaron las clases, él se quedó en la puerta mirando a mi clase, pero eso sólo los dos primeros días. Sin embargo, en el recreo siempre me buscaba.

 Yo ya conocía a una persona del colegio, así que no estaba solo en los recreos; se llama Diego, era mi mejor amigo, nos conocíamos desde que éramos bebés.
  
Al volver de clase, el primer día, estaba encantado, quería volver y, cuando acababan las clases, siempre me quedaba jugando con un niño llamado Ismael y también con una niña, Mónica.

El siguiente año, vino un niño nuevo a clase, se llama Marino, no me caía muy bien, pero a lo largo del curso nos hicimos muy amigos.

Una vez, cuando todavía no me caía muy bien Marino, le intenté poner una planta dentro de la camiseta para que le picara, pero el plan no me salió muy bien, por desgracia cogía una ortiga y en vez de picarle a él me picó a mí.

Javier Bernardo Saura   1º ESO B




MI PRIMER DÍA EN LA ESCUELA

     Mi primer día en la escuela fue cuando tenía dos años.
Estaba casi recién llegada de China. La profesora era majísima y tenía mucho sentido del humor. Al principio, cuando empezó aquel día, no hice muchos amigos; aunque yo intentaba ser lo más amigable posible. Había una niña que no quería jugar conmigo por el hecho de ser china.
       
        A medida que fueron pasando los días, ya jugaba conmigo y las dos nos hicimos muy amigas. Nos juntábamos con otras dos niñas más, llamadas Carmen y Corina.

        Una de las cosas que más me chocó fue que ya desde Educación Infantil hubiera los típicos “grupitos”. Yo no solía estar en un grupo en concreto, es más, juntaba a toda la clase para jugar juntos. Muchos problemas de los que tuve fueron porque como yo jugaba con todos aunque estuvieran separados; jugaba con unos, y los otros se enfadaban.

        Fue porque una niña me hizo escoger entre unas de mis “mejores amigas” y ella y su grupo. Me dijo que, si me iba con las otras, dejaría de ser mi amiga y yo no quería elegir, sino que quería estar con todos.
     
             Cosas como estas pasaron en todos los cursos de Infantil.

        Cuando empezamos Primaria, muchos o casi todos los recreos estábamos separados en grupos, ya que algunos no querían estar con otros porque los veían como que fueran de menos. A finales de Primaria al fin conseguí juntar a toda la clase todos los días para estar jugar todos juntos. Fue bastante difícil, pero por fin lo había conseguido.
  
Los años que estuve en ese colegio fueron muchos. Tuve momentos buenos y malos, también grandes risas. Cuando mis compañeros se enteraron de que me iba a cambiar de colegio, se disgustaron mucho.

        El último día de clase en sexto de Primaria fue todo a base de dedicatorias, llantos, risas, abrazos…

        Mi primer día de instituto fue uno de los días que más nerviosa estuve, pero ahora ya me integré e hice muchos amigos. Aquí estoy genial, mucho mejor que en el otro colegio, la verdad.

         A veces echo de menos Infantil, cuando pintábamos con los dedos, o cuando cantábamos canciones en las obras navideñas que realizábamos… Pero cada etapa tiene sus cosas buenas y sus cosas malas y hay que disfrutarlo.

Ana Rodríguez   1º ESO D



MI PRIMER DÍA DE COLEGIO

     Mi primer día de colegio fue muy divertido; ese día conocí a Virginia, Nuria, Ángel  Antonio, Miguel… Mis padres me dijeron que el día anterior me costo dormir y también me dijeron que no había llorado.

        Recuerdo que mi profesora se llamaba Lola y que me senté en la mesa con Alexia, Nuria, Virginia  y  Celia. El primer día nos presentamos, hablamos…..

     Recuerdo que veía a los niños mayores y me asustaba porque yo era pequeñaja y ellos muy mayores,  pues  empecé al colegio con 2 años, por eso soy  un poco más pequeña que los demás.

   Mis padres me dijeron que al día siguiente de empezar al colegio me escapé porque quería irme al colegio. En ese primer día conocí a algunos de mis mejores amigos: Nuria, Virginia, Alexia, Olaya...  Al volver a casa les decía a mis padres: “Ma, pa, chero  volver al cole ” . 

     El primer día me tuve que quedar a comer en el comedor porque mis padres trabajaban y me tiré toda la comida  por encima. El primer día fue el mejor día de ese curso.

Carolina Llana  González     1º ESO B

lunes, 15 de diciembre de 2014

domingo, 14 de diciembre de 2014

MI PRIMER DÍA EN LA ESCUELA

Mi primer día en la escuela fue con cuatro años y fue emocionante, estaba muy nervioso. Iba con mi hermano, pero me llevé una sorpresa: yo pensaba que nosotros estaríamos juntos en clase, pero no fue así, mi madre nos separó, claro que me puse muy triste porque a esa edad no sabía qué hacer sin mi hermano. Recuerdo que cuando la profesora cerraba la puerta, que era de cristal, me quedaba mirando apoyado en la puerta hacia la clase de mi hermano y, cuando llegaba la hora del recreo, me iba corriendo a buscarlo. Eso pasó durante un par de días. Lo único malo fue  que todos los recreos me iba con mi hermano y los amigos de mi hermano eran los míos, así que yo no tenía amigos en mi clase.

Mi madre me contó que al acabar las clases todos los días iba a casa con mis amigos y en mitad del camino nos parábamos a jugar.

Un día empecé a hablar con un niño que se llama David y era de mi clase, empezamos a jugar juntos. Cada día me hacía más amigo de David, pero mis otros amigos no se llevaban bien con él. Yo no sabía cómo hacer para que jugáramos todos juntos; al final, tuve que jugar con uno un día y con los otros otro día.

Álvaro Bernardo Saura   1º ESO B




MI PRIMER DÍA EN EL COLEGIO

Empecé infantil en el año 2005, con 3 años. en el colegio Público Palacio Valdés.

Estuve toda la semana llorando porque no quería ir. Mi profesora se llamaba María Isabel pero la llamábamos Maribel porque ella quería, era muy buena con nosotros.

Yo me hice muy amiga de una niña que se llamaba Samantha; la sigo viendo aunque no vayamos al mismo instituto, y era amiga de toda la clase, me caían y les caí muy bien.

Yo comía en el comedor y era muy traviesa, pero comía bien y, cuando terminábamos de comer, salíamos al patio y me decían que me pusiera a bailar.

Me acuerdo de que había muchas fiestas, como hallowen, el carnaval, el amagüestu, etc.  A mí la que más me gustaba era el amagüestu porque comíamos castañas, bebíamos zumo de manzana, corríamos por el patio, bailábamos, nos divertíamos y nos dejaban vestirnos de asturianas.

Otra de mis fiestas preferidas es el halloween porque en Inglés hacíamos juegos, caretas..., y eso a mí me gustaba.

                   Naiara Merino González-Carbajal    1º ESO B

jueves, 11 de diciembre de 2014

MI ESCAPARATE FAVORITO

Los escaparates son la parte de las tiendas que más llama la atención. Son una propaganda muy buena y gratuita, ya que se puede ver desde bastante distancia y simplemente paseando por delante sin intención de ir a verlo;  no como los catálogos que, además de que cuesta dinero, tienes que tenerlo para poder verlo. Las personas, cuando les gusta un escaparate, se quedan mirándolo y muchas veces entran a comprar. También, si un escaparate es original y llama mucho la atención, la gente se para a mirarlo. Cada persona tiene un gusto distinto y se para a mirar un escaparate diferente. A mí siempre me ha gustado pararme a ver las fascinantes cosas que tienen las tiendas en sus escaparates.

         Las cosas que más me gustaban de pequeña eran, como a todos los niños, los juguetes; por eso los escaparates que más me gustaban eran las jugueterías. Aquí en Avilés no hay muchas jugueterías, pero algunas que me gustaban eran Majafrán y Suro.

         Como a la mayoría de la gente, cuando te haces mayor los gustos cambian, actualmente no me gustan las mismas cosas que hace varios años. Ahora me decanto más por otro tipo de tiendas, y me paro a mirar escaparates de ropa, de decoración, de manualidades, etc. También me gusta ver los escaparates de alguna tienda de ballet.

         Me suelo parar a ver los escaparates de Bershka, Zara, Pull and Bear, Lefties, aunque en algunas de éstas no encuentro mi talla, pero me gusta mirar su ropa. Las tiendas de decoración que me suelen gustar son: Casa, Laura Ashley y muchas otras más; los escaparates de estas tiendas siempre están muy bien decorados con tazas estampadas, bandejas, vasos, platos, cajas, joyeros, lámparas, etc. Además me gusta ver los escaparates de estas tiendas cuando llega la Navidad, porque están decoradas con muchas luces y adornos navideños muy coloridos.
         Me gusta ir de tiendas con mi madre o mi tía, y si veo un escaparate que me guste siempre entro.

         

Inés Gómez Suárez     1º ESO B




MI ESCAPARATE FAVORITO


        Mi escaparate favorito ha sido siempre, desde muy pequeño, el de una tienda que había en mi barrio. Era un comercio de ropa como cualquier otro, y, durante el año, el escaparate no tenía nada de original: era muy soso y aburrido, solo ropa y, como mucho, algún pequeño peluche. Pero cuando llegaba Navidad todo cambiaba. Era entonces cuando se convertía en un escaparate extraordinario para mí. Y el cambio no se debía tanto a la decoración navideña, que era la típica de esas fechas: luces, colorido, brillos dorados y plateados, bolas, adornos y cintas brillantes, paquetitos de mentira con sus bonitos envoltorios, el flameante nacimiento con su portal de Belén, casitas, pastores, Reyes Magos… No; lo más interesante para mí tenía que ver con la original idea que, invariablemente cada año, ponía en marcha esa tienda: oculto entre las figuras y demás elementos del nacimiento, colocaban un diminuto pollito negro, y al niño que lo lograse descubrir le daban un premio a base de chuches, cambiándolo entonces a un nuevo sitio, hasta que otro niño lo volviese a encontrar.

        Yo me quedaba eclipsado, durante mucho tiempo, mirando el escaparate, buscando y buscando. Y eso, con la música de los villancicos de fondo y el ambiente festivo, me resultaba muy emocionante.

        Los primeros años, cuando aún era muy pequeño y ni siquiera alcanzaba al escaparate, me encaramaba a su repisa y me quedaba allí colgado como un mono, mirando. Ahora sigo parándome a buscarlo, pero, afortunadamente, ya no necesito encaramarme.

 David Martínez Castañón. 1º  ESO B

                    
MI FAMILIA
    
       Mi familia es bastante longeva. Mis abuelos llegan a los 85 años.
    Mis abuelos maternos se llaman María del Carmen García y José Ramón Fernández. Voy a empezar hablando de mi abuelo José Ramón Fernández, o, como yo lo llamo, “tugüelo”. Mi abuelo fue y sigue siendo  ganadero. Está muy bien para su edad, 85 años, ya que puede atender a sus 4 vacas e ir hasta un prado que le pertenece en bicicleta. También conduce. Mi abuelo siempre fue de ideas fijas, lo que quería lo conseguía.
     Mi abuela María del  Carmen, tiene 78 años. Ella está un poco peor de salud; eso es debido a lo que trabajó en el campo y como ganadera toda su vida. Ella es de Luarca pero se mudó a Campañones, Corvera, cuando se casó con mi abuelo.
     Mi tía Ana Isabel vive con mis abuelos, aunque a ella le gustaría más vivir en la ciudad.
     Mis abuelos paternos se llaman Luis Martín y Cipriana Martín. Mi abuelo Luis Martín es de Salamanca, concretamente, de Paradinas de San Juan, aunque  vive desde hace 49 años en Avilés con mi abuela.
     Mi abuela, Cipriana Martín, fue ama de casa. Atendía a mis tíos, cocinaba, planchaba… También es de Paradinas de San Juan y también se fue a vivir con mi abuelo a Avilés.
      Mis abuelos maternos, Mª del Carmen y Jose Ramón, tuvieron a mi tía Ana Isabel y a mi madre, Mª Jesús Fernández García. Tanto mi madre como mi tía ya sabían ordeñar o “catar”(en asturiano) a los  2  años.
    Mi abuela Cipriana y mi abuelo Luis tuvieron a mis tíos: Luis, Braulio, Mari Cruz, Jose y mi padre. Mis tíos nacieron en Paradinas de San Juan y vivieron allí unos años; mi padre también nació allí, aunque solo estuvo un mes.
    Ahora os voy a hablar sobre mi padre, Andrés Martín Martín. Mi padre fue un niño y un chaval un poco trasto. De niño se iba a jugar con unos amigos a unos sótanos que había en Versalles a pedradas; jugaban a lo bruto.
    De chaval no se le daba bien estudiar, así que no lo intentaba y, en vez de eso, se iba a robar manzanas con unos amigos y, cuando el dueño los veía, sacaba la escopeta cargada de cartuchos de sal.
     Mi padre tenía momentos buenos y momentos malos. Padeció la enfermedad del Tifus causada por beber agua en mal estado. Tuvo que estar dos meses en la cama poniéndose inyecciones. Ahora mismo está en paro pero es albañil.
     Mi madre, Mª Jesús Fernández García, es una mujer muy lista y luchadora por lo que quiere como mi abuelo. A ella se le daba muy bien estudiar, todo lo contrario que a mi padre, y por esa razón se marchó muy joven, con 20 años, a Inglaterra para aprender inglés, cuidando niños, planchando…Solo podía hablar con mi tía y mis abuelos una vez a la semana. Ese esfuerzo mereció la pena porque ahora tiene un magnífico trabajo.
     Cuando mi madre y mi padre se casaron, se fueron a vivir al barrio Quirinal, donde nacimos mi hermana Laura, mi hermano Diego y yo.

         Nuria Martín Fernández  1ºB.


miércoles, 5 de noviembre de 2014

INSTRUCCIONES PARA...



 LEVANTARSE DE LA CAMA

Seamos  sinceros, levantarse de la cama es difícil, muy difícil, dificilísimo, posiblemente es la acción más difícil del día. Por desgracia, levantarse de la cama es algo inevitable a lo largo de nuestra apasionante vida. Sin levantarnos de la cama no podríamos llegar a nada y si no llegamos a nada no podremos comprarnos otra cama si a la nuestra se le rompen los muelles o el somier.
El primer paso para levantarnos de la cama es despertarse. Despertarse es un proceso extraño, pasas de estar en una especie de mundo paralelo, a encontrarte en tu cama con una luz asesina apuntándote directamente a los ojos. El principal problema de despertarse es la hora a la que lo haces pero, madrugues o te despiertes tan tarde como quieras, despertarse siempre es “doloroso”. Nos pasamos varias horas al día durmiendo y al dormir parece que estás entre algodones, tu cama es el lugar más cómodo del mundo y salir de ella es costoso. Costoso porque las sábanas no quieren que te vayas, costoso porque tu madre cada vez grita más fuerte o porque el despertador no quiere callarse, costoso porque sabes que vas a hacer lo mismo que hiciste el día anterior  o porque queda mucho para el viernes, costoso porque has dormido poco,  por la resaca del sueño, costoso. 
    Hay una parte de ti que ordena que te levantes y la otra te impide moverte. Por otro lado, luchas por mantener los ojos abiertos pero, los párpados se caen con mucha fuerza. Poco a poco, todas esas “fuerzas internas”, que  impiden que hagamos lo que debemos, se van debilitando. Obtenemos, así, la fuerza necesaria para incorporarnos y sentarnos en la cama, dejando los pies colgando o tocando el suelo helado. Uno de los últimos pasos es frotarnos los ojos, arrastrándolos arriba y abajo con fuerza, es una manera de “despejar”. Suele haber un momento de hipnosis en el que nos quedamos mirando a la nada por unos segundos. Cuando al fin nos creemos preparados, saltamos de la cama a un nuevo día que acabará cuando regresemos al punto de partida.

      Una vez dicho esto, ya sabes que para levantarte de la cama tienes que:
- Incorporarte formando un ángulo recto con tu cuerpo.
- Intentar mantener los ojos abiertos.
- Frotar con fuerza ambos ojos.
- Estirar los brazos sobre tu cabeza, respirando profundamente.
- Posar un pie en el suelo, a poder ser el derecho.
- Posar el otro pie en suelo.
- Dar un paso hacia un gran día.

Carmen Fernández Casal    3º ESO D



ESCRIBIR EN UN ORDENADOR

         La barra espaciadora espera con impaciencia la llegada de la inspiración, mientras, que en la silla el escritor busca inspiración mirando por la ventana, algo lo distrae, y llama tanto la intención que hasta las letras del título de la pantalla se giran para ver qué es; y allí sentado al calor del fuego el gato ronronea de placer, siendo la causa de la distracción. La lluvia cae sin cesar afuera golpeando la ventana con un compás tan hipnótico como irregular.
         Y por fin llega la inspiración que le recorre el cuerpo como un escalofrío; desencadenando así una tormenta de ideas que se van escribiendo como por arte de magia en el ordenador. Primero se ven los dedos pulsando las teclas y después aparecen en el blanco del folio. Cuando se da cuenta, el escritor, la lluvia ya ha cesado y como si todo ese tiempo hubiera estado en trance mira su café con asombro al ver que aún seguía caliente, si no fuera porque solo había cinco líneas en la pantalla, este hubiera creído que llevaba un siglo escribiendo pues así es como se escribe en un ordenador, dejando volar tu imaginación.


Laura Álvarez García    3º ESO D



 UTILIZAR UN BOLÍGRAFO

      Lunes 20 de Octubre de 2014, primera hora, tenemos un examen de Matemáticas muy importante con el que nos jugamos la nota de la evaluación, llevaba preparándome para este día varias semanas, pero en ese momento en el que la profesora nos entregó el examen, me quedé totalmente en blanco, escribo cosas y rápidamente las borro dándome cuenta de que hay que hacer primero los paréntesis, poco a poco consigo hacer cinco de los siete ejercicios de los que consta mi examen, cierro mi bolígrafo, aparto mi examen, y me dispongo a pensar cómo puedo resolver los dos ejercicios que me quedan, pienso en todo lo que la  “profe” nos explicó en clase y en todo lo que “papá” me aclaró en casa, las ideas vienen a  mi mente, pero todavía no son lo suficientemente claras como para disponerme a escribir, tecleo un par de números en la calculadora, y, confusa, los vuelvo a escribir, anoto resultados en el papel a sucio que tenemos para hacer operaciones, entonces Carmen nos dice que entramos en los últimos 10 minutos de clase, rápidamente las ideas se agolpan en mi cabeza, me dispongo a abrir mi bolígrafo realizando los tres pasos que los estudiantes realizamos diariamente.
1-Coger el bolígrafo fuertemente con las manos y “desencajar”  el capuchón para dejar visible la punta.
2-El capuchón recientemente extraído lo colocamos en la parte trasera del bolígrafo (extremo contrario a la pica).
3-Cojo el bolígrafo de un extremo con dos dedos y me dispongo a acabar velozmente mi examen.
Rápidamente pienso, calculo, escribo y consigo acabar, aún me sobran unos minutos, así que decido revisar el examen para ver si he cometido algún error, efectivamente me doy cuenta de que cometí un grave error, ya que 232*2 son 464 y no 465 como yo había escrito, rápidamente vuelvo a realizar los pasos anteriores para volver a utilizar mi bolígrafo. Entonces, Mari Carmen dice: “Manos arriba, ha acabado el tiempo de examen, sin prisa proceded a entregarme el examen por orden de lista”, pero nos advierte de que ni se nos ocurra escribir un solo número más.
Afortunadamente, conseguí finalizar mi examen a tiempo, personalmente creo que me ha salido muy bien, pero la próxima vez estudiaré más para no volver a quedarme en blanco.
Qué haríamos sin los bolígrafos, algo que nos pasa totalmente desapercibido cada día y que es tan útil y necesario para los estudiantes, nada más y nada menos que nuestra principal herramienta de trabajo.

Ana Belén Sújar García 3º ESO D 



domingo, 22 de junio de 2014

La poesía en las aulas



"Para la libertad" de Miguel Hernández
Recitado por Irene Cabrero




"Basta" de Blas de Otero
Recitado por Yamilet Feito
María Amieva al violonchelo



miércoles, 21 de mayo de 2014

LA SIRENITA DEL LAGO

Se narra en toda leyenda de todo país que las sirenas son criaturas hermosas, de bellas voces que llevan a los marineros a naufragar en sus barcos. Hay lugares donde se las describe como seres malignos, de colmillos afilados y ojos y voz hipnotizantes. En otros, muchachas de cola de pez cuyos cánticos, que no tenían un mal fin, eran tan melodiosos que nadie podía resistirse. Otros las muestran cómo bestias sin escrúpulos de cuerpo de buitre.

Pero, si hay algo en que coinciden todos, es en que las sirenas viven en el mar, entre bellas islas coralinas. Algún hombre admite haber conocido a una sirena que había cedido su cola al demonio de la mar, loca de amor, y que luego, incapaz de matar por lograr el corazón de un príncipe, se había disuelto en brisa marina. ¡Incultos!

No toda sirena vive en el mar. Hay una especie que nada en las tranquilas aguas de lagos cristalinos ocultos en los frondosos bosques. Estas sirenas viven solas, ayudando a los renacuajos a crecer y a los animales terrestres a beber. Tienen la piel azulada, los ojos verdes como el bosque y cabellos rubios como el sol. Debe ser dicho que las sirenas de lago tienen cola de pez, normalmente plateada o naranja, como un pez de agua dulce.

Esta historia trata de una joven sirena de agua dulce que vivía sola en un lago de un bosque cuyo nombre no hace falta mencionar. Esta sirena se llamaba Náyade, como los antiguos espíritus femeninos del agua. Se pasaba la eternidad subida en una roca, con la cola naranja como una puesta de sol bajo ella. La sirenita del lago no cantaba. Normalmente, las sirenas de este tipo cantan para comunicarse entre ellas para no sentirse solas, pero por desgracia nadie le cantaba nunca. Náyade estaba sola.

De todas maneras, Náyade jamás sufría la soledad. Su lago estaba repleto de animales, tanto acuáticos como terrestres. Se entretenía mirando su reflejo en el agua  trenzándose el pelo con escamas plateadas de pez. Una mañana, la sirenita estaba sentada como de costumbre sobre su roca, mirando el horizonte y escrutando el cielo. Una bandada de gansos atravesaba las nubes, y sus graznidos cruzaban el espacio hasta los oídos de Náyade.

-¡Graznad lo que queráis, jamás iré con vosotros!

Como todo espíritu de la naturaleza, Náyade entendía el lenguaje animal como si fuese su propio idioma. Los seres que alguna vez la habían conocido siempre querían verla de nuevo. Pero encontrar a una sirena de lago dos veces es muy difícil. Son seres volubles como el agua, capaces de disolverse si lo desean. Náyade observaba a los que la buscaban desesperados escondida tras su roca, camuflada por su piel azulada, su pelo rubio y sus ojos verdes. Nadie la encontraba por segunda vez. Rara vez le encontraban una primera.

Náyade aborrecía a los humanos. Más de uno había ido a su lago para darle caza. La cola de las sirenas de lago es muy cara, sobre todo la naranja, que es menos común. Aún no había ningún humano (o Dos Piernas, como los llamaba Náyade) que la apreciase por cómo era, no por lo que era, ni por su valor en corazón en vez de en monedas y billetes. Náyade se veía obligada muchas veces a invocar su poder sobre el agua para expulsar a los intrusos, haciendo estallar olas tan grandes que cubrían los árboles cercanos a la orilla.

Se arrimó al borde del lago y rozó la hierba con los dedos. Cuando estos tocaban el suelo, todo se cubría de rocío. Náyade suspiró y se sumergió. Sacudió su cola de pez y buceó. Se sentó en el fondo y miró el sol sobre su cabeza. Sería tan sencillo tocarlo… Se dio impulso y salió despedida del agua en un salto perfecto con forma de arco. Al sacar de nuevo la cabeza, se encontró mirando a un humano. Un chico de piel clara, ojos oscuros y pelo castaño. Un caballo bebía cuidadosamente a su lado, sin inmutarse por la bella sirena que les observaba.

-Hola.

Náyade soltó un gritito y coleteó hacia atrás. El agua a su alrededor empezó a bullir y a salpicar los zapatos del humano.

-No te preocupes. No voy a hacerte daño. Ven aquí, sirenita del lago.

Le tendió una mano con dulzura. Náyade la golpeó con su cola y miró asustada al chico. Jamás hablaba con desconocidos. Jamás hablaba con nadie, para ser más concretos. Y menos con humanos. De todas formas, alargó la mano y rozó los dedos del otro. El chico sonrió.

-Soy James. ¿Tú cómo te llamas?

La sirena torció la cabeza y se aproximó más. ¿Qué era eso de la alforja del caballo? ¿Por qué el humano extendía una mano hacia ella?

-¿Entiendes mis palabras? Soy James, ¿y tú? Ven aquí, vamos.

Náyade entendió por fin lo que quería.  Y no le gustó nada de nada. Gritó aterrorizada y se zambulló en el agua. Pero demasiado tarde se había percatado de las intenciones del humano. Una red le envolvió pesadamente la cola y el cuerpo. Náyade chilló y se revolvió, pero solo logró enredarse más todavía. Ahora la cuerda le agarraba por el cuello y le dificultaba respirar. Cómo no, un humano al que solo le interesaba cazarla.

Entonces una idea se le vino a la mente. Abrió la boca y empezó a cantar. Aun después de tantos años sin hacerlo, su voz no había perdido aptitudes.  El humano soltó la red y saltó al lago. Náyade estaba aterrorizada. El chico la perseguía a ciegas. Solo era cuestión de tiempo que se ahogase. Evidentemente, al poco tiempo, el cuerpo del humano perdió color, sus ojos se volvieron blancos y se hundió. Muerto.

Náyade se desenredó la red y la lanzó hacia el cadáver humano. Lo observó con detenimiento, lo agarró y lo lanzó a la orilla. Se sumergió y cantó. Cantó de alegría porque ese humano jamás volvería a hacerle daño. 
De esto no hablé al principio: las sirenas de lago son vengativas, jamás olvidan. Su paciencia es infinita. 

Náyade continuó cantando, hasta que una sirena de otro lago le contestó. Y otra, y otra…Todas aplaudían lo que había hecho. Y la sirenita del lago se hundió en el agua dulce y jamás se arrepintió de lo que había hecho, pues aún hoy se sube a su roca para observar el sol, escrutar el horizonte y escuchar los gansos.

Alba García Vega      1º ESO A




CENICIENTO

Érase una vez un chico muy bello que no vivía con sus padres, sino con su querida madrastra, debido a que sus padres habían fallecido. Ceniciento era huérfano desde muy pequeño.  Él era el que se hacía cargo de todos los trabajos sucios de la casa donde él vivía con su madrastra y la hija de esta. Él era el que se encargaba de cocinar, limpiar, planchar… 

Seguramente que os preguntéis que por qué él se llamaba así, y era porque siempre estaba manchado de cenizas de tanto limpiar y le llamaron Ceniciento. Él nunca se quejaba de limpiar tanto y ordenarlo todo, porque le daba apuro decírselo a su madrastra porque esta fue la primera en darle un techo para dormir después de la tragedia de sus padres.

Su mayor sueño era encontrar a su princesa amarilla y trabajar en algo que le sirviera para algo, como costurero, chef… Pero cuando se lo contaba a su madrastra, esta no cedía en nada, porque le decía que todo eso eran trabajos de mujer y que se burlarían y se reirían de él si lo veían hacer esos trabajos. Cuando su madrastra le decía eso a Ceniciento, se echaba a llorar porque pensaba que su mayor sueño no lo cumpliría nunca. Pero a él todavía le quedaba alguna esperanza de que sí, porque era la manera de no darlo todo por perdido y ser positivo, aunque era un poco difícil ser positivo debido a que la madrastra no le dejaba salir de casa en ningún momento, porque tenía miedo de que se enamorase de alguna chica.

Un día el Rey de aquel pueblo anunció que iba a dar una fiesta y la madrastra de Ceniciento se apuntó para ir.
-¿Yo podré ir, madrastra? -le dijo Ceniciento.
-¡NO! -le respondió la madrastra-. Tú te quedarás en casa barriendo -insistió la malvada madrastra.

Ceniciento se calló para no hacerla de rabiar, pero él estaba muerto de ganas de ir. Además había oído en la radio que iba a estar la hija del Rey del pueblo, y daba la casualidad de que era, por decir algo, la princesa amarilla de Ceniciento pero. bueno, se tuvo que aguantar.

Llegó el día de la fiesta y la madrastra de Ceniciento se tenía que ir ya, acompañada de su hija. Ceniciento cuando se fueron a la fiesta fue al cuarto de baño a llorar y llorar…  De repente apareció en su cuarto un duende que le dijo:

-Hola, Ceniciento, he venido a ayudarte con tu problema.
-¿P… pe… pero tú quién eres? -dice Ceniciento, asustado.
-¡No temas, Ceniciento! Yo me llamo Tintineo y soy el duende de las soluciones. Te he oído llorar y he venido para saber qué te pasaba.
-Pues lloro porque mi madrastra no me deja ir a la fiesta del pueblo y era mi oportunidad para conocer a mi princesa amarilla, la hija del Rey.
-¿Era eso?, pues manos a la obra, ahora mismo llamo a Marfil, que va a ser tu hada madrina.

Tintineo llamó a la hada madrina de Ceniciento y vino en un minuto, ya estaba ahí. Ceniciento le contó a Marfil todo lo que le pasaba y esta dijo:

-¡Ahora mismo te pondré un traje para ir a la fiesta!
-Pero... mi madrastra no me dejaba ir a esa fiesta -dice Ceniciento preocupado.
-No te preocupes por eso, la distraeremos Tintineo y yo, mientras tú vas a por tu amada.

Y así fue, Marfil sacó su varita mágica y en 5 segundos puso a Ceniciento reluciente para ir a esa fiesta. Fueron en la calabaza mágica de Marfil a la fiesta y cuando llegaron a la entrada Marfil avisó a Ceniciento de que cuando el reloj del Palacio diera las 12 volviera otra vez a la calabaza.


Cuando entró a la fiesta, todo el mundo le miró con asombro de lo bello que era, y él también se asombró, pero no por lo bellas que eran todas las mujeres, sino por lo bella que era ella la hija del Rey. Lo primero que hizo Ceniciento fue acercarse a ella. Cuando ella lo vio se quedó asombrada y estuvieron bailando toda la noche, hasta que Ceniciento se dio cuenta de que quedaban 2 minutos para que diesen las 12 de la noche. Entonces se fue corriendo y la hija del Rey, sin saber nada, fue corriendo detrás de él para saber el motivo de por qué se iba sin dar ninguna explicación. Cuando Ceniciento echó a correr se le cayó el reloj que le había regalado su madrastra, pero no tenía tiempo para recogerlo del suelo así que lo dejo allí. Y Ceniciento llegó a tiempo a la calabaza con Marfil. Este estaba muy triste por perder a su amada.

Al día siguiente llamaron a la puerta y la madrastra de Ceniciento abrió. ¡Era el Rey con su hija Sara! Le dijeron a la madrastra de Ceniciento que estaban buscando a un chico al que se le había caído un reloj en la fiesta. En cuanto esta vio el reloj  se asombró, porque se lo había regalado ella a Ceniciento, pero ella decía que no podía ser Ceniciento porque estuvo en casa toda la noche. 

Ceniciento, al oír toda la conversación, decidió  dar la cara y decirle a su madrastra que sí había ido, y así fue. Se encontró por segunda vez con Sara y esta le dio su reloj. 

-Ceniciento, quería aprovechar esto para decirte… ¿quieres casarte conmigo?
-Pero, ¿así de repente? -dijo Ceniciento.
-Sí, la noche de ayer fue inolvidable y yo solo te quiero a ti.
-Ceniciento pensó en su mayor sueño y cedió a decirle que sí, que sí quería casarse con ella.

La madrastra no entendía nada y estaba furiosa con Ceniciento por no haberla obedecido.Pero ya no importaba porque Sara y Ceniciento se casaron y vivieron muy felices, Ceniciento cumpliendo su mayor sueño de casarse con su “princesa amarilla” y de trabajar de costurero y Sara de ser independiente y hacer lo que ella quería, ser una gran profesional del fútbol. Pero aparte de esos sueños, lo que los dos querían era… LA IGUALDAD.

Paula Afif       1º ESO D

lunes, 7 de abril de 2014

Y SIGUEN CONTANDO

Algunos más:

13/12/13
MI PRIMER DÍA DE GUARDERÍA
      
     Mi comienzo en la guardería fue con dos años de edad. Mi guardería se llamaba Simba.


Tengo un recuerdo muy bonito de aquella época. Tenia varias profesoras que que nos cuidaban mucho y eran muy cariñosos y cariñosas con nosotr@s.
Una se llamaba Almudena, otra Mónica, la profesora de inglés se llamaba Carolina y la directora se llamaba Eva.

Allí aprendí a hablar y a comunicarme con los demás niñ@s de la guardería, a compartir y a seguir una disciplina de horarios, es decir, tiempo para jugar y relajarse y para trabajar.

En la guardería también estuve con compañeros que ahora tengo en clase, como por ejemplo Iyán y Martín, con los que paso mucho tiempo en el instituto y siempre nos encanta recordar los buenos momentos que pasamos juntos en la guardería.


                                                                                Sergio Ferreira Garcel  1ºC


MI PRIMER DIA EN EL COLEGIO

- 2º capítulo
           
Me llamo Sandra García Calzada, y empecé al colegio público Quirinal con 3 años ya cumplidos.

            El primer día de colegio no estaba nada nerviosa, me sentía feliz y muy contenta porque no sabía muy a donde a iba. Cuando llegué me puse en la fila, y era la segunda y mi madre estaba cerca de mi, porque en realidad ella era la que estaba más nerviosa. Mientras esperábamos en la fila a que empezara el colegio yo estaba hablando con mis futuros compañeros de clase, que ha muchos de ellos los conocía de jugar con ellos al parque.

            Cuando vino la profesora, que se llamaba Mercedes, nos dijo que la siguiéramos hasta la clase y nuestros padres se quedaban en la fila del patio despidiéndose de nosotros, yo seguía tranquila porque iba hablando con mis compañeros e iba hablando con mis compañeros e iba a tener nuevos amigos, unos eran más buenos que otros, pero hablaba con todos. Luego llegamos a clase, que se llamaba los canguros y allí la profesora nos estuvo diciendo nuestros sitios y también nos presentamos, y después jugamos y pintamos, así conocí a mis 23 compañeros.

En el colegio solo estaba dos horas, la primera semana, luego ya tenía el horario normal, cinco horas al día. El primer día que salí del colegio (que eran dos horas) estaba contenta porque me lo había pasado muy bien y tenía muchas ganas de volver al día siguiente.

Sandra García Calzada 1º C ESO


10/03/2014

UNAS VACACIONES DE NAVIDAD


            ¡Y vaya la cara que se me puso  al entrar a casa de mis tíos y ver a Marcelo (mi primo) , ahí plantado en el salón! Mejor explico todo lo que pasó.

            Estas Navidades eran las primeras sin Marcelo, que se había ido a vivir a Londres hacia octubre. El día de Nochebuena siempre se celebra en mi casa, y por la noche, al hacerle una videollamada, cayó más de una lágrima al ver su cara. Aunque estuviéramos toda la familia, todo era distinto sin él. Marcelo es un chico de 18 años, moreno, grande, fuerte y muy cariñoso. Ese día cenamos entrantes, un pudin, llocántaros… Ese mismo día Papá Noel nos trajo unos regalos muy chulos (una cámara de deporte, ropa de deporte, juegos…). El día siguiente , que era Navidad , también la celebramos en mi casa.

            Y ahí estábamos mi madre, mi padre, mi hermana y yo en el coche rumbo a Luanco el día 4 de enero. Mi familia materna vive en Luanco, y mi abuela había preparado una comida ese día en casa de mis tíos( viven juntos). Al entrar a casa le dí unos besos a mis familiares y  nos saludamos. Pero, cuando voy y entro en el salón y veo allí plantado a mi primo, me quedé paralizada y corrí a abrazarle. Nos tenía muchas cosas que contar. El viaje era una sorpresa de mi abuela y mi primo y, sin ninguna duda, fue el mejor regalo de Navidad de mi vida.

FIN
Amanda Solís Fernández 1º C ESO
 





OTR@S CUENTAN Y TÚ SIGUES LEYENDO

He aquí una nueva remesa de relatos autobiográficos pertenecientes al alumnado de 1º de ESO. En primer lugar los capítulos que hablan de su propia familia:

                                                                                   12/12/13          
                             CAPÍTULO 1- MI FAMILIA

Una parte de mi familia es de Avilés, mi abuelo se llamaba Manolo y digo se llamaba porque murió en el año 2002. Durante muchos años trabajó en el juzgado de Pravia como procurador. Luego trabajó en las oficinas de dos empresas en Avilés.
Mi abuela se llama Nelly, en la época de guerra mi abuela, su madre, su tía, su abuela y sus hermanos, se fueron en un barco exiliados desde San Juan de Nieva hasta Francia y desde allí a Cataluña después tuvieron que vivir tres años en Francia donde mi abuela se entero de que su padre había en una cárcel en Galicia. Al volver vivió en Pravia, donde su madre, ya viuda, llevaba la imprenta que había sido de la familia. Cuando empezó a estudiar en el instituto se vino a vivir a Avilés con su abuela.
Mis abuelos se conocían desde pequeños porque mi abuelo iba a comprar a la imprenta. Se casaron y vinieron a vivir a Avilés donde tuvieron dos hijas Elena, mi tía, y Asunción, mi madre. Las dos estudiaron Historia en la Universidad de Oviedo. Mi tía es bibliotecaria en Siero y mi madre funcionaria en Avilés.
Yo considero que a otra parte de mi familia es de Cangas del Narcea aunque en realidad mi abuelo es de un pueblo de Boal que se llama Villa Nueva y mi abuela nació en un pueblo de Pola de Allande que se llama Berducedo.
Mi abuelo se llama Jesús pasó su infancia en Villa Nueva donde se aficionó a la pesca del salmón y de la trucha.   
Luego se fue a Berducedo con un tío suyo que era cura al que ayudaba a dar misa. Allí conoció a mi abuela que bajaba a por agua a la fuente que había al lado de la iglesia.
Pasados unos años entró a trabajar a una mina de Cangas del Nancea y como mi abuela seguía en Berducedo allí subía mi pobre abuelo en bicicleta 40 Km. por carreteras sin asfaltar y por un puerto de gran altura, el puerto del Palo.
Cuando mi abuelo dejó la mina y entró en la eléctrica de Cangas del Nancea ya se casó con mi abuela y se fueron a vivir a Cangas.
Mi abuela, que se llama Ludivina, siempre dice que los primeros años en Cangas  del Nancea fueron muy duros. Por ejemplo, tenía que ir a lavar al río y tuvo tres hijos muy seguidos: Jesús, mi tío ( al que todos llaman Ledo), Marta, mi tía, y José Luís, mi padre.
Los tres con gran esfuerzo por parte de mis abuelos estudiaron en la universidad de Oviedo. Mis padres se conocieron en Avilés presentados por amigos comunes y tardaron mucho en tenerme a mi porque mi madre al aprobar la oposición vivió muchos años fuera de Asturias.

Elena Ledo Marcos- 1º A



12-12-13
PAPÁ Y MAMÁ
Mi padre, Enrique, mejor dicho, Rafael Enrique que es como en realidad se llama, nació y vivió siempre en Avilés. Mi padre era delgado y moreno, tiene lo ojos marrones, pero cuando les da la luz se vuelven algo verde. Es algo gruñón pero es muy majo.
             Mi madre, Isabel, mejor dicho María Isabel, tuvo una vida un poco mas movidita; nació en Ribadeo, Lugo, vivió hasta los 17 años en Romaelle ( un pueblecito muy pequeño del occidente asturiano ). Es alta y rubia y con los ojos ,marrones. Es muy perfeccionista y le gusta que todo este perfecto, es muy buena pero a veces me riñe sin motivo. Mi madre se trasladó a Oviedo a estudiar en la Universidad.
             Allí conoció a mi padre y después de cuatro años se trasladó a Avilés. Mis padres me cuentan que se conocieron por casualidad: mi madre se alojaba en casa de una señora que tenía una hija que salía con un chico de Avilés que a su vez era amigo de mi padre.
Rosa, que así se llamaba  la hija de la señora con la que vivía mi madre, quería ir un fin de semana a hacer una ruta de montaña con su novio Eduardo. Como su madre no dejaba que fuesen solos, convenció a la mía para que les acompañase. Así se conocieron mis padres: Fin de semana, Picos de Europa, refugio de montaña, una parejita de novios (Rosa y Edu) y Enrique e Isabel de acompañantes.
            Según me cuentan congeniaron muy bien desde el primer momento. Mi madre, que nunca había hecho una ruta de montaña, aunque cansaba se lo pasó muy bien. Dice que siempre recordará aquellos paisajes. Y mi padre que ya había hecho muchas rutas dice que esa fue la mejor de todas.
            Empezaron a salir juntos y a los dos años se casaron. Fue un 7 de septiembre de 1985, en un palacio de Castropol; por lo que puedo ver en las fotos estaban muy guapos y eran mucho más jóvenes.
            Después de 15 años decidieron ser papás y un 8 de noviembre del 2001 a las 20:10 en la maternidad de Oviedo  nació Alba García Sánchez.

                                         Alba García Sánchez 1ºA   ESO

12/13/2013

Cap. 1 Papá y Mamá

     Mi padre nació en un pueblo del oriente del Principado de Asturias llamado Ruenes, en el concejo de Peñamellera Alta. Mi padre era un chico de estatura media y pelo rubio y ojos castaños. Era un chico, como la mayoría de los niños de esa época, que le gustaba jugar con los amigos y salir por ahí.

            Estuvo viviendo en Ruenes hasta el año 1970, en el que se fue a vivir a Luanco (Principado de Asturias) por el trabajo de mi abuelo. Allí hizo toda Primaria, pero en 1980 se fue a vivir a Tabiella, un barrio de Valliniello, en cambio siguió yendo al instituto de Luanco.

            Durante sus años viviendo en Valliniello jugó en el equipo local, el  S.D. Navarro, en el que jugó en las categorías infantil y juvenil, aunque antes no era como ahora, antes no existía la categoría cadete y eran tres años de infantil y tres de juvenil. jaVivió en Valliniello hasta el 1986. Ese año fue al Servicio Militar y cuando volvió su familia se había ido a vivir a Avilés. Cuando volvió siguió trabajando en la discoteca “La Real” de Avilés.

 Hizo un curso de producción de televisión y video. Empezó a trabajar en el mundo de la televisión en el año 1991 y trabajó para distintas cadenas de televisión por todo el país y toda Europa. Años después conoció a mi madre y en 1998 se casaron. En el año 2000 mi padre empezó a trabajar en la Universidad de Oviedo en el departamento de audiovisuales, trabajo que aún conserva y al año siguiente el 22 de octubre del 2001 nací yo.
Álvaro Rodríguez 1º A


                  12-12-2013
MI FAMILIA

       
            Mi madre, Mar Martínez, es andaluza y nació en un pueblo cerca de
Almería llamado Berja. Mi abuelo era un veterinario famoso en la provincia con
muchos premios y reconocimientos. Ahora mismo el tendría 88 años. Mi abuela dedicó su vida a cuidar a sus cuatro hijos y a sus ocho hermanos pequeños; ella tiene una vida ajetreada.
                
                Con cinco años mi madre tuvo que irse a Adra (un pueblo que está a cuarenta y cinco kilómetros) porque trasladaron de sector a mi abuelo. Cuando tenía doce años estaba jugando en la calle (ya que por  aquellos tiempos había pocos coches y por esa zona menos) y le mordió un perro y desde entonces tiene miedo a los perros (cosa que yo heredé).


            El resto del tiempo fue bastante normal hasta los diecisiete años. Como era muy independiente se fue a estudiar derecho a Granada. A los dieciocho años se sacó el carnet de conducir, que fue una de las pocas cosas que le pagó mi abuelo; eso, el coche y algunas cosas más. A los veintisiete años se vino para Asturias y nada mas venir como no estaba acostumbrada a ver tanto verde casi se desmaya.

            Mi padre José Ron González nació en Navia, sus padres tienen una granja y de hay vivieron el y su hermana ayudaban a sus padres en todo lo que podían (mas tarde cuando se casó mi tía mi tío le ayudo y mi padre dejó de ayudar). Mi abuelo se murió cuando yo tenía 6 años y solo íbamos a verles dos veces al mes y por eso tengo pocos recuerdos de el. Mi abuela falleció mas recientemente concretamente el diez de diciembre de dos mil trece con ochenta y ocho años, y como es de lógica mis tíos se ocupan de la grana.
Mi padre tiene cincuenta y cinco años, es topógrafo y tiene el pelo corto y negro. Le gusta ver la fórmula 1 y moto GP en la televisión.

 Pepe Ron 1º A